.— El gobierno de Irán consideró
hoy inadmisible la más reciente resolución del Consejo de Seguridad
de la ONU y ratificó su decisión de continuar el enriquecimiento de
uranio con fines pacíficos para producir combustible.
Por un lado, Irán está decidido a hacer valer sus derechos en el
área nuclear y por el otro, trabaja para que las potencias
extrarregionales no alboroten la zona en pro de sus propios
intereses nacionales, señaló el portavoz de la cancillería, Hassan
Qashqavi.
Al salir al paso al documento de la ONU que, sin incluir nuevas
sanciones, critica la postura de esta nación persa, Qashqavi subrayó
que Teherán continuará adelante con su política atómica.
Consideramos el enriquecimiento nuestro derecho legítimo y
creemos que su suspensión es una demanda ilegal, apostilló.
Explicó que ese proceso resulta necesario para producir
combustible y está consagrado como un derecho en el Tratado de No
Proliferación, del cual la República Islámica es signataria.
Qashqavi tildó de comunicado político inadmisible la resolución
1835 del Consejo de Seguridad de la ONU y emplazó a Occidente y en
particular el denominado Grupo 5+1 (los cinco miembros del Consejo
de Seguridad y Alemania) a responder las interrogantes de Teherán.
Qué pueden hacer ellos para ganarse la confianza del pueblo
iraní, apuntó el vocero en su habitual rueda de prensa semanal que
aprovechó para recalcar el propósito civil del programa nuclear,
apegado a las normas internacionales.
Estos eventos no repercutirán en que se hagan valer los derechos
del país, subrayó, al aseverar que el gobierno persa está dispuesto
a continuar su cooperación en el marco de los acuerdos
protocolarios.
El portavoz del Ministerio iraní de Relaciones Exteriores deploró
la resolución 1835 y reiteró que el programa atómico de su país no
constituye