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Nuevos grupos electrógenos para zonas sin
electricidad
Aproximadamente medio millón de habitantes
permanecen sin servicio dada la gravedad de las averías provocadas
por los meteoros
María Julia Mayoral
ma.julia@granma.cip.cu
Cerca de un centenar de nuevos grupos electrógenos de apoyo están
siendo enviados a Pinar del Río, Las Tunas e Isla de la Juventud con
el objetivo de agilizar el restablecimiento del servicio eléctrico
en asentamientos poblacionales que aún continúan a oscuras debido a
los estragos provocados por los huracanes Gustav y Ike.
Ganan
los trabajadores eléctricos el reconocimiento del pueblo.
Se trata de seguir creando microcircuitos alimentados por esos
equipos, de forma tal que pueda proporcionarse electricidad a
determinadas localidades sin tener que esperar por el arreglo de
extensos tramos de líneas de interconexión con el Sistema
Electroenergético Nacional (SEN), explica el ingeniero Ricardo
González, dirigente de la Unión Eléctrica (UNE).
Pinar del Río recibirá 20 grupos electrógenos; 48 Las Tunas y 29
la Isla de la Juventud. Con la idea de aminorar el tiempo de las
interrupciones, al ser recuperadas las conexiones habituales con
determinados asentamientos, los pequeños motores se trasladan hacia
otras localidades afectadas para seguir haciendo microcircuitos
transitorios y así aminorar los perjuicios, señala el especialista.
En
funcionamiento el SEN, aunque siguen fuera de servicio seis líneas
de alta tensión: cuatro de 110 000 voltios y dos de 220 000.
Visto en términos porcentuales, buena parte de los habitantes de
Pinar del Río, Camagüey, Las Tunas y Holguín, y del municipio
especial de la Isla de la Juventud —los territorios más dañados—,
cuentan con servicio gracias al intenso trabajo desplegado por las
brigadas de reparación, pero la situación sigue siendo tensa:
aproximadamente medio millón de personas no disponen aún de
electricidad en sus viviendas.
Dentro de Pinar del Río, Consolación del Sur resulta el municipio
donde hoy persisten los mayores contratiempos, solo se ha podido
restablecer el 59% del servicio. Esto no quiere decir que en otras
localidades fueron eliminadas todas las fallas, hay 133 poblados que
están parcial o totalmente sin fluido eléctrico, lo cual justifica
la decisión de enviar nuevos grupos electrógenos, sustenta el
representante de la UNE.
En Camagüey 56 poblados permanecen en similar situación y a
escala de los municipios, Santa Lucía presenta el índice más bajo de
recuperación. Un total de 65 asentamientos están de igual modo —con
poco o ningún servicio— dentro de la provincia de Las Tunas. En el
caso de Holguín, las situaciones más desventajosas se registran en
los municipios de Gibara y Banes, donde el fluido llega a menos de
la mitad de los consumidores. En la Isla de la Juventud hay 10
poblados e igual cifra de repartos que continúan con marcado déficit
o sin corriente.
De acuerdo con los reportes de la UNE, los municipios de Gibara y
Banes en Holguín, junto a los de Puerto Padre, Manatí y Menéndez en
Las Tunas, presentan los índices más bajos de recuperación a escala
nacional, y en todos ellos trabajan agrupaciones procedentes de
distintas provincias. También datos de la Unión Eléctrica indican
que unos 160 000 usuarios, incluidas viviendas e instalaciones
estatales, carecían de electricidad hasta el pasado 25 de
septiembre: 29 043 en Pinar del Río, 1 707 en la Isla de la
Juventud, 19 747 en Camagüey, 46 337 en Las Tunas y 63 047 en
Holguín. Estos registros varían de una jornada a otra, pero ilustran
la magnitud de los estragos y la importancia de la consagración al
trabajo que están demostrando los miles de movilizados del sector
eléctrico.
VALÍA DEMOSTRADA
Pinar del Río, recuerda Ricardo González, estuvo tres semanas sin
suministro del SEN por la caída de más de 130 torres de transmisión,
pero durante todo ese tiempo, parte de la población recibió
electricidad mediante 26 microsistemas con grupos electrógenos. De
las tres líneas de alta tensión que alimentan a esa provincia,
solamente hay una en funcionamiento; por tanto, un porcentaje de la
demanda tendrá que cubrirse con los grupos electrógenos durante el
tiempo que demore la reparación de varios circuitos del SEN.
Si en la Isla de la Juventud el suministro dependiera de la
reparación de las líneas de 33 000 voltios que van de Gerona a La
Fe, los residentes en este último poblado aún no tendrían luz. Este
es otro ejemplo ilustrativo de la importancia de los grupos
electrógenos instalados como parte de la Revolución Energética.
Sobre Trinidad, agrega el ingeniero, podríamos decir otro tanto:
cuando años atrás el huracán Dennis destruyó la línea de alta
tensión que alimenta ese municipio, la falta de fluido eléctrico
duró dos semanas. Ahora, una vez reparadas las principales averías
en la red de distribución, en 48 horas se entregó electricidad
mediante los equipos electrógenos.
El Ike, pondera el especialista, dejó a la región oriental sin
enlace con el SEN, pero hubo suministro en poco tiempo porque la
termoeléctrica de Renté y más de 100 grupos electrógenos funcionaron
como una gran isla; antes de iniciarse la Revolución Energética,
tampoco era posible una solución de ese tipo.
Lo ocurrido en la provincia de Ciego de Ávila, opina, evidencia
con creces el valor de los programas desarrollados en los últimos
tres años y la necesidad de continuar las inversiones hasta su
conclusión en todo el país: en sólo 48 horas todos los grupos
generaron en microsistemas, y esto, junto a la rehabilitación
realizada en las redes, posibilitó el rápido restablecimiento del
servicio. Además, una vez recuperadas las conexiones con el SEN, los
grupos electrógenos ubicados allí empezaron a aportar energía para
otros territorios.
ESFUERZO PROLONGADO
Restablecimiento del servicio no equivale a problemas resueltos.
Diez de las 14 provincias ya repararon las averías causadas por
Gustav y Ike, pero no en todos los casos mediante soluciones
definitivas, pues ello requerirá mucho más tiempo e inversiones
costosas. Hay postes, por ejemplo, que deberán restituirse, pero por
el momento siguen usándose con reforzamientos transitorios que
ofrecen confiabilidad, pues lo urgente es aliviar la situación de
las familias y permitir el funcionamiento de las entidades
productivas y de servicio.
Del esfuerzo por delante tienen conciencia los trabajadores de la
UNE, quienes nuevamente ganan los merecidos elogios del pueblo.
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