Cuba en el mundo

De la prensa extranjera

La solidaridad no se compra

Vicky Peláez

"Cada hombre es un pedazo, una parte de la tierra. Y nadie es una isla". —John Donne, poeta británico

Honduras, un país con muchas necesidades, también envió ayuda solidaria.

La esencia humana se refleja en la capacidad de compasión y solidaridad en momentos de tragedia, sea individual o colectiva.

Precisamente aquí, el ser humano descubre, de acuerdo a Fiodor Dostoevsky, la respuesta a su eterna pregunta: "¿para qué se vive?" Por eso, al ver a miles de personas y decenas de países acudir con ayuda desinteresada a Cuba, que fue barrida durante 10 días por los huracanes Gustav y Ike, uno siente que no todo está perdido en este mundo metalizado e individualista.

Embestida como nunca por estos poderosos huracanes, que dejaron una larga estela de destrucción, matando a siete personas, arrasando más de 500 000 viviendas y dañando miles de edificios, Cuba no se quedó sola. Mientras las ráfagas de 340 kilómetros por hora azotaban la Isla, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fue el primero en ofrecer todo lo que hiciera falta: apoyo financiero, e incluso tierras venezolanas para producir alimentos en áreas no ciclónicas disponibles.

Rusia fue el segundo país en acudir con aviones cargueros llenos de alimentos. Angola, Vietnam, China, Ecuador, Nicaragua, Argentina, Bolivia, Brasil, España siguieron el ejemplo, enviando dinero, alimentos y material de construcción. La República Dominicana mandó un cargamento de 676 toneladas de arroz, frijoles, madera, planchas de zinc, una planta potabilizadora y cloro. Y así, un país tras otro expresó su solidaridad con la Isla que sufrió pérdidas por unos cinco mil millones de dólares.

Lamentablemente, no se puede decir lo mismo de Estados Unidos que considera a Cuba como su enemigo permanente y usa todos los métodos, tanto legales como encubiertos, para castigar su rebeldía y desobediencia al Gran Patrón. Aunque los tiempos cambian y nuevos vientos soplan en el continente latinoamericano, Estados Unidos no quiere percibirlo y trata de aferrarse a su estatus de amo del "patio trasero", quedándose cada día más aislado.

Ni siquiera toma en cuenta sus intereses, ni el clamor de agricultores y negociantes que quieren comercializar con Cuba porque la perciben como un excelente mercado.

Los casi 50 años de bloqueo comercial contra Cuba le han causado a la Isla un daño estimado en unos 93 000 millones de dólares. Entonces, la actual tragedia cubana es una posibilidad más para sofocar al país. El mismo George Bush, quien después del huracán Michelle en el 2001 autorizó venderles productos agrícolas y madera por más de 2 000 millones de dólares, ahora exigió "una inspección de especialistas del Departamento de Estado para evaluar los daños que ocasionaron Gustav y Ike".

Jamás exigió esto a Haití o cualquier otro país afectado por un desastre. Simplemente mandaba o no la ayuda. Todo indica que en el caso de Cuba, hay otras intenciones. Como sus especialistas de inteligencia no tienen acceso a la información real sobre Cuba (lo prueba el fallo de sus conclusiones sobre la evolución después del retiro de Fidel Castro), ahora quieren mandar profesionales para enterarse de lo que puedan, a cambio de víveres.

La negativa cubana no se dejó de esperar. La compasión y solidaridad vienen del corazón, no de la mente. (Tomado de El diario/La prensa, de Nueva York)

 

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