La reparación de instalaciones y la puesta en funcionamiento de
los molinos de viento dañados por el huracán Ike, son tareas
prioritarias que acometen los ganaderos de la provincia de Las
Tunas.
Aunque las pérdidas en la masa vacuna no fueron considerables
debido a su protección previa, el paso del meteoro por este
territorio afectó fundamentalmente los techos de unas 435 naves
pecuarias, incluidas 81 vaquerías, en progresiva restauración.
Asimismo, se reportaron perjuicios por caída o rotura de la
maquinaria en más de 360 molinos, esenciales para el suministro de
agua a la masa de animales, a partir de la energía eólica.
El plan de acciones que impulsan los pecuarios de los ocho
municipios tuneros incluye el rápido restablecimiento del ordeño en
las vaquerías que sufrieron daños, además del aprovechamiento de la
humedad de los suelos para la siembra urgente de cultivos de ciclo
corto, pastos y forrajes.
Ello posibilitará contar en el menor plazo posible con cosechas
destinadas al autoabastecimiento de los trabajadores del sector, y
contribuirá a enriquecer la alimentación del rebaño en esta
provincia, ubicada a unos 670 kilómetros al Este de La Habana.
Se labora, también, con el fin de utilizar variantes locales para
el techado de las naves -incluido el uso del guano- y establecer un
correcto manejo de los animales y control epizootiológico para
evitar el brote de enfermedades.
Ike ocasionó en Las Tunas severas afectaciones, fundamentalmente
en los sectores residencial y agropecuario.
Se reportaron más de 80 mil viviendas perjudicadas parcial o
totalmente, daños en unas 14 mil hectáreas de diversos cultivos y la
pérdida de más de 52 mil toneladas de productos agrícolas y unos 96
mil litros de leche, entre otros perjuicios