Los apicultores de Ciego de Ávila se afanan en la reposición de
sus más de 200 colmenas destruidas por el huracán Ike, a fin de
retomar el ritmo acelerado en la producción de miel.
Penetraciones del mar en el litoral norte, inundaciones y fuertes
vientos asociados al fenómeno meteorológico dañaron también otras
mil colonias de abejas y devastaron numerosas plantas melíferas.
Marcos Mario Quesada, jefe de producción del establecimiento
apícola provincial, informó que trabajadores forestales del
municipio de Ciénaga de Zapata, en la provincia de Matanzas,
fabrican cajas de madera para los avileños, con el objetivo de
completar las perdidas colonias de abejas.
Igualmente, la empresa forestal integral del territorio
suministra tablas, listones y palos rollizos, procedentes en su
mayoría de los árboles derribados por el meteoro.
A pesar de sequía en el primer semestre del año y de los
posteriores golpes del ciclón, los hombres y mujeres avileños de la
apicultura sobrecumplieron su plan de producción de miel del período
enero-septiembre, al acumular 175 toneladas, además de cera y
propóleos.
La cifra proseguirá en ascenso, al faltar el último y más
fructífero trimestre del año en este giro, con la aparición de las
campanillas morada y blanca, cuyo polen proporciona un exquisito
producto meloso.
Una de las estrategias para acrecentar los niveles de acopio fue
la ubicación de más de 500 colmenares en el litoral norte de la
provincia, donde abundan floraciones de soplillo, almácigo, guao de
costa, mangle rojo, bejuco leñatero y otras.
También se aprovechan con idénticos propósitos las plantaciones
de cítricos, para que las abejas extraigan el polvillo floral de los
naranjos, limoneros y de otros agrios.