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Baracoa se levanta como El Yunque
JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN
BARACOA, Guantánamo.— Ninguna imagen sobre Baracoa ha recorrido
tanto y tan rápidamente el mundo como la de la gigantesca ola
captada el domingo siete de septiembre cuando rebasaba un edificio
de cinco plantas en el malecón de esta ciudad.
Un
fuerte impulso a la producción de bloques aporta la máquina
conformadora enviada a Baracoa desde el municipio de Niceto Pérez.
Bastaba esa instantánea tomada por la televisión baracoense para
ilustrar la violencia de las penetraciones del mar provocadas por el
huracán Ike.
No exageró quien se llevó las manos a la cabeza y profetizó
grandes estragos en la antiquísima y acogedora urbe, Monumento
Nacional.
Antonio
Manuel junto a su hijo Luis Ernesto en la rehabilitación de su casa.
Ike se ensañó con Baracoa, en especial con sus viviendas, el
servicio eléctrico y la agricultura. Las casas dañadas totalizaron 7
257, con 861 derrumbes totales y 1 696 con todo su techo perdido.
Las enfurecidas aguas del Atlántico vapulearon el malecón
baracoense y comunidades cercanas al mar como Nibujón, Cayo Güin,
Mata, Guandao, Barigua y Yumurí.
Viaducto
La Farola, testigo fiel de la ayuda que llega al municipio.
Otros valores patrimoniales afectados, aunque con menos
severidad, fueron los muros del fuerte La Punta y el monumento
erigido en Duaba en recordación del desembarco de Antonio Maceo y
Flor Crombet por ese sitio, el primero de abril de 1895 para
incorporarse a la Guerra Necesaria organizada por José Martí.
Plantaciones de cultivos varios, cacao, coco, café; y los caminos
forestales sufrieron perjuicios de consideración. El servicio
eléctrico se interrumpió durante varios días por desperfectos en la
línea de 110 kV proveniente de Moa.
ANTE LA DEVASTACIÓN, TRABAJO
La incertidumbre inicial ante la devastación, el dolor por lo
perdido, pronto se convirtió en trabajo creador. En auxilio de los
afectados acudieron de inmediato combatientes de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias y del Ministerio del Interior, constructores,
fuerzas de las organizaciones de masa y de la población en general.
Hasta el mismísimo campeón olímpico y recordista mundial en 110
metros con vallas, Dayron Robles, junto a un grupo de atletas y
dirigentes del Deporte en Guantánamo, participaron en labores
constructivas en la Ciudad Primada de Cuba.
La unidad de trabajo en Baracoa trasciende en proeza laboral.
Hasta el momento se han sacado de la ciudad y otras zonas
residenciales más de 32 000 m³ de escombros, rehabilitado más de 600
viviendas con daños parciales y restaurado totalmente el servicio
eléctrico, con la excepción de algunas interrupciones reportadas por
usuarios.
René Gamboa Cardosa, Presidente del Consejo de Defensa Municipal,
comentó a Granma que la entrega hasta el momento de
materiales de construcción a 1 552 familias, cuyas moradas sufrieron
daños parciales, garantiza la continuidad del trabajo y la creciente
rehabilitación de esos inmuebles.
Un impulso sustancial a la disponibilidad de materiales de
construcción lo aporta la máquina conformadora de bloques enviada a
Baracoa por el municipio de Niceto Pérez, la cual había producido
más de 9 000 unidades en unas pocas jornadas de trabajo.
Detalló el Presidente del Consejo de Defensa que el
restablecimiento del servicio eléctrico exigió restituir 65 postes,
tres kilómetros de acometidas, nueve transformadores, 300 metros
contadores y 250 gabinetes, entre otras acciones.
Optimistas por el apoyo que reciben de la provincia y del país,
convencidos de su protagonismo en el restañamiento de los daños, los
baracoenses restablecieron con prontitud 12 de los 13 acueductos
averiados (restaba el de Mandinga), 26 de los 28 centros
educacionales y laboran jornadas de sol a sol para erradicar lo más
pronto posible los estragos en la agricultura.
DAMNIFICADOS RECONOCEN APOYO ESTATAL
Miguel Durán Delfín hace muchos años vive en el malecón
baracoense y siempre se sintió seguro en este sitio. La vivienda de
dos plantas que compartía con un hijo prácticamente desapareció ante
los embates del oleaje.
"Hoy toda la familia está convencida de que no debemos exponer
nuestras vidas viviendo en el malecón. Si el mar llegó hasta aquí
una vez, nadie puede asegurar que no regrese, incluso con una fuerza
mayor.
"Mientras llega la posibilidad de mudarnos restablezco las
condiciones de vida en nuestra casita, gracias al apoyo material que
se nos está dando."
La ayuda estatal a los damnificados también fue reconocida por
Matilde Rodríguez y su hija Isabel Gamboa, quienes mostraron con
satisfacción el avance en la recuperación de su casa, destruida en
más del 50%. Tres hermanos de Isabel acudieron desde el municipio de
Imías para apoyar la construcción.
"Lo más importante es que estamos vivos y de nuevo combatiendo",
coincidió en afirmar el matrimonio integrado por Antonio Manuel
Beltrán (54 años viviendo en el malecón) y Caridad Urgellés.
Lejos de lamentarse por los perjuicios a su hogar, ellos dan un
buen ejemplo de trabajo y de convicción sumando incluso a su hijo
menor a las labores de rehabilitación. "Ya estamos levantando las
paredes y seguiremos adelante hasta restablecer lo que el mar (y no
el viento) se llevó". |