.— La nueva Constitución
que será sometida a votación el domingo próximo plantea el fin del
latifundio, el acaparamiento y la concentración de tierras en
Ecuador.
El capitulo III de Soberanía alimentaria, del Régimen de
Desarrollo, establece la potestad del Estado de adoptar medidas para
garantizar la seguridad en esta materia e incluye hasta la
expropiación de tierras ociosas.
Estas disposiciones buscan democratizar y evitar el monopolio de
la tenencia del suelo y el agua, como elementos centrales de la
producción de alimentos.
Por ello, uno de los textos destaca la capacidad del Estado
ecuatoriano de implementar políticas que faciliten la producción,
provisión, distribución y comercialización de alimentos.
Con el fin de hacer efectivo el derecho del pueblo ecuatoriano a
la seguridad alimentaria, se prohíbe el latifundio, la concentración
de la tierra, así como la privatización del agua y sus fuentes,
refleja otro apartado de la Carta Magna, elaborada durante ocho
meses por una Asamblea Constituyente.
Alberto Acosta, ex presidente de la Constituyente, destacó la
importancia de este artículo, que busca incentivar la producción
agrícola en el país.
Cuestionó asimismo la información tergiversada difundida sobre el
tema y recordó que desde 1830 las leyes ecuatorianas establecían
distintas formas de expropiación.
La Constitución liberal de 1906 y 1907 incluía el embargo por
causa de utilidad pública, aseveró al señalar que la propuesta de
ahora no contempla la confiscación.
No se quiere quitar la tierra a nadie, pero sí se desea promover
el uso correcto de los suelos abandonados para que generen el mayor
beneficio productivo para el país, concluyó.