La creación de una Corte Constitucional
como órgano supremo y la reforma de la Corte Suprema de Justicia
constituyen hoy novedades de la nueva legislación ecuatoriana, que
se someterá a referendo el domingo próximo.
La flamante Carta Magna establece que la actual Corte Suprema de
Justicia (CSJ) deja de ser la máxima instancia judicial, se
nombraría Corte Nacional y por encima de este órgano estaría la otra
instancia Constitucional.
Se trata de una nueve estructura judicial y estará integrada por
21 miembros, 10 menos de que la actual; serán designados para un
período de nueve años, no podrán ser reelectos y se renovarán por
tercios cada tres años.
En esta modificación se incluye además el ministerio de Justicia
y Derechos Humanos, destinado a garantizar el respeto de los
intereses de los ecuatorianos.
Si se aprueba la Constitución, se implementará un período de
transición que dispone la cesación de los 31 actuales magistrados de
la Corte Suprema de Justicia, así como la realización de un sorteo
público para escoger a sólo 21 jueces.
Los elegidos se encargarán de las funciones de la Corte Nacional
hasta que a los titulares, según los procedimientos establecidos en
la Carta Política.
Esta disposición causó revuelo entre los 31 actuales magistrados
de la CSJ, quienes anunciaron que de vencer el sí en la consulta del
venidero día 28 renunciarán a sus puestos para provocar un vacío de
poder en Ecuador. Uno de los defensores de esta reforma, el
asambleísta Cesar Rodríguez, de Alianza País, criticó a los
judiciales renuentes a estos cambios, y los acuso de "no estar en
sintonía con el espíritu de reforma que vive el país".
Ecuador necesita una justicia como lo garantiza la nueva Carta
Magna, en la cual los ciudadanos no estén en la indefensión frente a
un sistema que tarifa sentencias, que tarifa los puestos, (y) los
nombramientos de los magistrados", concluyó.