Las mayores potencias occidentales inyectaron esta semana cifras
millonarias al sistema financiero global para resarcir los mercados
de una compleja crisis que se expande, además de Estados Unidos, por
otros países de Europa.
Esta semana el cuarto mayor banco de inversión estadounidense,
Lehman Brothers, acabo de rematar su quiebra tras vivir los últimos
siete días, como uno de los peores de su historia de 158 años.
Este es el tercer organismo de su tipo que desaparece o cambia de
manos en seis meses en Estados Unidos y acarreó el descalabro de las
bolsas del mundo.
Para intentar resarcir el recrudecimiento de la situación, el
gobierno norteamericano propuso recientemente un plan para adquirir
los activos ilíquidos de entidades en problemas, el cual se
encuentra ahora en un complejo análisis en el Congreso.
Esta política ha generado una enconada contradicción de criterios
sobre los beneficios o no de su implementación.
La estrategia prevé la inyección a los mercados de 700 mil
millones de dólares.
Mientras el dilema continúa en su punto más álgido, el miércoles
la Reserva Federal decidió intervenir el sistema internacional con
30 mil millones de dólares, cuando Europa también busca opciones
para restablecer el equilibrio en su región.
A mediados de semana, el Banco Central Europeo (BCE) anunció la
inyección de 40 mil millones de dólares. La víspera, el organismo
había puesto al servicio del mercado intercambiario un monto
similar, además de los 80 mil millones donados la semana anterior.
La subasta semanal ordinaria de la entidad adjudicó, además, 264
mil 600 millones para propiciar mayor liquidez a la Zona euro.
En medio de esta coyuntura, el presidente del BCE, Jean Claude
Trichet, alertó a los gobiernos y organismos de crédito para que
estén atentos a los vaivenes que postran las finanzas globales.
No causa asombro pues que los seis principales bancos del mundo
anunciaran medidas recientes coordinadas para afrontar el aumento de
las presiones en los mercados de depósitos en dólares a corto plazo.
También el Banco de Inglaterra subastó el miércoles 40 mil
millones de dólares como créditos a corto plazo, que se adicionan a
los cinco mil millones de la semana última. El lunes, el organismo
japonés ingresó una considerable suma, para revertir los efectos que
llegan a los países asiáticos.
Por ello, el gobernador del Banco de Japón (BJ), Masaaki
Shirakawa, asegura que vigilará concienzudamente las finanzas de su
nación, mientras ha entregado dinero de rescate durante seis
jornadas consecutivas por 131 mil millones de dólares.
La estrategia es seguida por otras economías importantes, como
China y Australia, pero en medio de una crisis que se extiende
aceleradamente los efectos están aun por aparecer.
Las certezas sobre si estas políticas sacarán a los países y sus
finanzas del bache son nulas, pero millonarias cifras se pierden en
el mundo en el intento de un rescate sin precedentes y sin
resultados concisos.