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Representantes de organismos internacionales que participan hoy aquí
como observadores del diálogo entre el gobierno boliviano y
prefectos opositores avizoraron acuerdos para poner fin a la actual
crisis política.
Los delegados de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la
ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea
(UE), aseveraron que seguirán el curso de las comisiones técnicas y
el lunes próximo las sesiones plenarias de esas pláticas.
En una evaluación general, los mediadores destacaron la voluntad
de ambas partes a dialogar, pero reconocieron que hubo momentos
cruciales y serias divergencias en el debate y la profundización de
algunos temas, entre ellos las autonomías.
Felipe Létrilliart, a nombre de la UE, dijo que veía con buenos
ánimos y confianza que para la próxima semana se concreten acuerdos.
La víspera, el presidente de Bolivia, Evo Morales, mostró su
esperanza en alcanzar la pacificación del país mediante la rúbrica
de un acuerdo marco con la oposición.
De acuerdo con el mandatario, si se logran compatibilizar las
aspiraciones autonómicas departamentales con la nueva carta magna y
se viabiliza la celebración de un referendo para aprobar la misma,
es posible alcanzar un pacto definitivo, en beneficio de todos los
bolivianos.
Morales saludó las declaraciones de algunos prefectos opositores
sobre la voluntad de imbricar sus planes autonómicos con el proyecto
de Constitución aprobado en diciembre último en la ciudad de Oruro.
Igualmente ratificó la intención de ese texto de refundar a
Bolivia bajo un sistema de equidad y justicia sociales para toda la
población, que por primera vez en la historia podrá aprobar con su
voto una Constitución.
Acerca del panorama en el proceso negociador, explicó que las
mesas técnicas referentes a las autonomías y el Impuesto Directo de
Hidrocarburos (IDH) presentan progresos, pero no los suficientes
para llegar a un consenso definitivo.
Asimismo señaló que en el tema del IDH se demostró a los
prefectos opositores de Santa Cruz, Beni, Tarija y Chuquisa que no
existen recursos ocultos por el Estado, como ellos aseguraban.