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Austria Más
allá de la derecha
ARSENIO RODRÍGUEZ
Todo parece indicar que los resultados de las elecciones
anticipadas en Austria, programadas para el domingo 28, beneficiarán
a los partidos de ultraderecha. Es que estos comicios se
caracterizan por el escepticismo de los 6,3 millones de electores
acerca de los cambios prometidos por los dos grandes partidos
políticos, faltos de credibilidad.
La reciente ruptura de la coalición entre socialdemócratas (SP) y
populares (VP) dio al traste con el gobierno que duró poco más de
año y medio, caracterizado por evidentes contradicciones internas
que paralizaron su gestión.
Y "a río revuelto, ganancia de pescadores", más bien de los ultra
de derecha, quienes contarán una vez más con la polémica figura de
Jörg Haider, actual jefe de gobierno del sureño Estado de Carinzia,
que a pesar de haber "moderado" sus acciones, se mantiene como el
"niño terrible" de la política nacional.
Evidencia de sus posiciones políticas fue que a solo una semana
de estos comicios, en su provincia fueron honrados veteranos de las
siniestras SS, en el memorial de las Fuerzas Armadas Alemanas, en el
monte Ulrichsberg, como parte de los festejos por el aniversario 50
de este encuentro polémico, pero legal.
GIRO A LA DERECHA
Un cable de la agencia española EFE recuerda la similitud de la
actualidad austriaca con la situación que propició en el 2000 el
ascenso de Haider al poder, a pesar de una ola de protesta a nivel
internacional, en especial de los países europeos comunitarios.
De nada sirvieron los cambios domésticos al interior de los
partidos en crisis. Los socialdemócratas cambiaron al canciller
federal, Alfred Gusenbauer por Werner Faymann, quien promete y
promete una política más popular, aunque no parece ser escuchado.
Por su parte, los populares también intentan convencer a los
electores con ofrecimientos de cumplir lo que no fueron capaces de
lograr mientras formaban parte del gobierno.
Lo paradójico del asunto es que en declaraciones a la prensa,
representantes de ambos partidos se han mostrado dispuestos a
colaborar tras los comicios, por lo que muchos de los electores se
preguntan, ¿para qué nuevas elecciones si todo seguirá igual?
Más peligroso aún para estos dos partidos es que se calcula en un
30% la cantidad de indecisiones, que pueden provocar o un aumento de
la abstención o favorecer a la extrema derecha, representada en el
Partido Liberal (FP), de Heinz-Christian Strache, y la Alianza para
el futuro de Austria (BZ), de Haider.
HISTORIA RECIENTE
Debe recordarse que las elecciones legislativas de 1999
provocaron un vuelco en la vida política local, que tuvo importantes
repercusiones internacionales.
En aquel momento el polémico Haider convirtió al Partido Liberal
en la segunda fuerza más votada, tras los socialdemócratas y los
populares, y logró formar parte de una coalición en el 2000 que
supuso el final de tres décadas de la Socialdemocracia en el poder.
La Europa comunitaria (eran 15 entonces) reaccionó con fuerza y
suspendió los contactos bilaterales con Austria, en rechazo al
carácter xenófobo y ultraconservador de los liberales.
Las medidas de "bloqueo diplomático" realmente duraron unos meses
y seis años después Austria asumía la presidencia rotativa de la UE,
momento en que volvían los Socialdemócratas a formar parte de la
coalición que ahora está en crisis.
Ahora bien, ¿qué promete la ultraderecha en un momento de crisis
política e incertidumbre económica? Por ejemplo, señalan que entre
"los inmigrantes hay ovejas negras, y tienen que ser expulsadas".
¿A quiénes va dirigido este sencillo mensaje?, a los barrios
obreros y a los grupos más desfavorecidos, los que sufren más las
carencias de la situación económica y los que pueden castigar con su
voto al gobierno y favorecer, según algunos, hasta en un 20% de los
votos a la ultraderecha.
Haider y Strache no condenan los crímenes nazis, no muestran
arrepentimiento por ello y coinciden en mantener una actitud de
ambigüedad ante estos temas, dejando claro su evidente inclinación
fascista en cada declaración. |