Incluso, y aunque él mismo le reste importancia, ha vencido en
partidas rápidas por Internet al actual número dos de la lista de la
Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en
francés), el ruso Alexander Morozevich, poseedor de un coeficiente
Elo de 2 788.
"Entro a un club virtual denominado Internet Chess Club, como
parte del entrenamiento diario. Igual acceden Morozevich, Aronian,
Svidler, Carlsen, Grischuk... los mejores. Por lo general son
partidas duras, rápidas, de no más de tres minutos. He ganado y he
perdido. A veces las tomamos más en serio, sobre todo cuando estamos
muy próximos a un torneo; en otras ocasiones lo hacemos por
diversión.
"Ayuda a calcular, mejora la práctica y el ritmo. Es una
herramienta importante; sin embargo, lo esencial es el análisis del
juego, la preparación de aperturas, el estudio del ajedrez", explica
el también titular del Capablanca de este año.
Con 25 años de edad cumplidos el pasado martes 23, Leinier ocupa
el puesto 25 del escalafón mundial, con un Elo de 2 708. En lo
adelante, si aspira a superar lo conseguido hasta ahora, sus rivales
serán jerarcas como Boris Gelfand, el ex campeón mundial Ruslan
Ponomariov, Alexei Shirov, Serguei Karjakin y otros de la elite.
"Ya acumulo cierta experiencia en ese nivel. Tengo la impresión
de que si me preparo bien, tengo oportunidades de ganar. Con la
ejercitación ajedrecística, física y mental puedes llegar a torneos
de ese rango con chance de quedar entre los primeros.
"Lo que define es la constancia, la seriedad, no perder tiempo y
entrenar a diario para mantenerse fresco en las aperturas, mejorar
el nivel de cálculo y estudiar los finales. Eso me proporciona
confianza. Trato, además, de estar lo más fuerte posible
físicamente, con tal de que nada me afecte en lograr el máximo de
concentración y rendimiento.
"Hoy la geografía establece ciertas diferencias, pues por lo
general los torneos se desarrollan en Europa. No puedo jugar tanto
como un alemán o un ruso, que están allí. Aun si me invitan debo
enfrentarme a las horas de diferencia, el cansancio por el viaje y,
en ocasiones, sentarme ante el tablero de inmediato.
"Vivir en Cuba quizás favorezca que me incluyan en lides como las
de Wijk aan Zee, Linares, Sofía, Dortmund, Tal Memorial... todas por
invitación. A los organizadores puede atraerles tener a un latino
entre los competidores, por aquello de la diversidad y porque desde
Capablanca —se le calcula 2 725, no existía entonces el sistema Elo—,
ningún otro de estos lares ha llegado a 2 700."
Precisamente, asistir a fuertes certámenes es uno de sus
propósitos.
"Siempre he escogido bien los torneos; pienso que lo correcto es
jugar los más fuertes, no sacrificar la calidad. Ahora intento
incluirme en la nómina de Wijk aan Zee o Linares, y prepararme para
hacerlo bien cuando llegue el momento. Ya estuve en Biel, Aerosvit y
el Memorial Karpov, que también son fuertes.
"Me siento supersatisfecho con arribar a los 2 700, ser el
primero en romper esa barrera. Pero a la larga lo que marca
diferencias es ganar o tener una buena actuación en un torneo
grande. Al menos, quiero intentarlo. No me preocupa el Elo. Sería
peor jugar donde la media esté por debajo de tu coeficiente, te
obliga a vencer casi en cada partida."
Por lo pronto, el trebejista se alista para intervenir en los
Primeros Juegos Mundiales de la Mente, del 3-18 de octubre en China,
donde ha de enfrentar en partidas rápidas al búlgaro Veselin Topalov;
a los locales Bu Xiangzhi, Ni Hua y Wang Yue; y al ex campeón del
mundo Anatoly Karpov. Y del 12-25 de noviembre acudirá a la
Olimpiada de Dresde, en Alemania.
El ascenso de Leinier ha sido progresivo, sobre todo desde enero
del 2006. Su dedicación ha rendido frutos. A las 8:00 de la mañana
ya está entrenando. Pero comparte tiempo con la familia y la novia.
"Mantener el equilibrio favorece psicológicamente. El apoyo de mi
familia es de las cosas que más ha ayudado a mi carrera, y mi
pueblo: en cualquier lugar de Güines me siento en casa".
Es cierto, allí no importa si eliges a alguien al azar y le
preguntas: todos saben donde vive Leinier, muchos siguen sus
partidas, le admiran, le quieren... y no dudan que llegue aún más
lejos.