Leinier Domínguez

Quiero ganar un torneo grande

Joel Mayor Lorán
Joel@granma.cip.cu

Muchos reyes han caído ante un joven del municipio habanero de Güines. En el Campeonato Mundial de Trípoli, en el año 2004, el ajedrecista cubano Leinier Domínguez derrotó a los rusos Vladimir Malakov, entonces número siete del ranking del mundo, y Alexei Dreev (décimo). Dos años después, en Barcelona, se sintió invencible e hizo inclinar su rey al ucraniano Vassily Ivanchuk, sexto del orbe y quien atemorizaba con 2 741 puntos Elo. Luego continuó la hazaña.

Foto: Ricardo López HeviaDesde la época de Capablanca ningún cubano llegaba a planos tan estelares.

El Ídolo de Güines ha rendido a colosos como Peter Svidler, Teimour Radjabov y Evgeny Alekseev. Quedó en quinto lugar en Trípoli, se impuso en el torneo Magistral Casino-Ciutat de Barcelona 2006, fue segundo en la fortísima cita de Biel y en la de Sarajevo, ambas en el 2008, entre otras actuaciones de mérito.

Ningún otro trebejista en activo nacido en América supera la codiciada barrera de los 2 700 de Elo.

En octubre del 2006, Leinier obtuvo una importante victoria sobre Vassily Ivanchuk.

Incluso, y aunque él mismo le reste importancia, ha vencido en partidas rápidas por Internet al actual número dos de la lista de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en francés), el ruso Alexander Morozevich, poseedor de un coeficiente Elo de 2 788.

"Entro a un club virtual denominado Internet Chess Club, como parte del entrenamiento diario. Igual acceden Morozevich, Aronian, Svidler, Carlsen, Grischuk... los mejores. Por lo general son partidas duras, rápidas, de no más de tres minutos. He ganado y he perdido. A veces las tomamos más en serio, sobre todo cuando estamos muy próximos a un torneo; en otras ocasiones lo hacemos por diversión.

Foto: Ricardo López HeviaDos generaciones del ajedrez antillano: Leinier con el primer Gran Maestro cubano Silvino García.

"Ayuda a calcular, mejora la práctica y el ritmo. Es una herramienta importante; sin embargo, lo esencial es el análisis del juego, la preparación de aperturas, el estudio del ajedrez", explica el también titular del Capablanca de este año.

Con 25 años de edad cumplidos el pasado martes 23, Leinier ocupa el puesto 25 del escalafón mundial, con un Elo de 2 708. En lo adelante, si aspira a superar lo conseguido hasta ahora, sus rivales serán jerarcas como Boris Gelfand, el ex campeón mundial Ruslan Ponomariov, Alexei Shirov, Serguei Karjakin y otros de la elite.

"Ya acumulo cierta experiencia en ese nivel. Tengo la impresión de que si me preparo bien, tengo oportunidades de ganar. Con la ejercitación ajedrecística, física y mental puedes llegar a torneos de ese rango con chance de quedar entre los primeros.

"Lo que define es la constancia, la seriedad, no perder tiempo y entrenar a diario para mantenerse fresco en las aperturas, mejorar el nivel de cálculo y estudiar los finales. Eso me proporciona confianza. Trato, además, de estar lo más fuerte posible físicamente, con tal de que nada me afecte en lograr el máximo de concentración y rendimiento.

"Hoy la geografía establece ciertas diferencias, pues por lo general los torneos se desarrollan en Europa. No puedo jugar tanto como un alemán o un ruso, que están allí. Aun si me invitan debo enfrentarme a las horas de diferencia, el cansancio por el viaje y, en ocasiones, sentarme ante el tablero de inmediato.

"Vivir en Cuba quizás favorezca que me incluyan en lides como las de Wijk aan Zee, Linares, Sofía, Dortmund, Tal Memorial... todas por invitación. A los organizadores puede atraerles tener a un latino entre los competidores, por aquello de la diversidad y porque desde Capablanca —se le calcula 2 725, no existía entonces el sistema Elo—, ningún otro de estos lares ha llegado a 2 700."

Precisamente, asistir a fuertes certámenes es uno de sus propósitos.

"Siempre he escogido bien los torneos; pienso que lo correcto es jugar los más fuertes, no sacrificar la calidad. Ahora intento incluirme en la nómina de Wijk aan Zee o Linares, y prepararme para hacerlo bien cuando llegue el momento. Ya estuve en Biel, Aerosvit y el Memorial Karpov, que también son fuertes.

"Me siento supersatisfecho con arribar a los 2 700, ser el primero en romper esa barrera. Pero a la larga lo que marca diferencias es ganar o tener una buena actuación en un torneo grande. Al menos, quiero intentarlo. No me preocupa el Elo. Sería peor jugar donde la media esté por debajo de tu coeficiente, te obliga a vencer casi en cada partida."

Por lo pronto, el trebejista se alista para intervenir en los Primeros Juegos Mundiales de la Mente, del 3-18 de octubre en China, donde ha de enfrentar en partidas rápidas al búlgaro Veselin Topalov; a los locales Bu Xiangzhi, Ni Hua y Wang Yue; y al ex campeón del mundo Anatoly Karpov. Y del 12-25 de noviembre acudirá a la Olimpiada de Dresde, en Alemania.

El ascenso de Leinier ha sido progresivo, sobre todo desde enero del 2006. Su dedicación ha rendido frutos. A las 8:00 de la mañana ya está entrenando. Pero comparte tiempo con la familia y la novia. "Mantener el equilibrio favorece psicológicamente. El apoyo de mi familia es de las cosas que más ha ayudado a mi carrera, y mi pueblo: en cualquier lugar de Güines me siento en casa".

Es cierto, allí no importa si eliges a alguien al azar y le preguntas: todos saben donde vive Leinier, muchos siguen sus partidas, le admiran, le quieren... y no dudan que llegue aún más lejos.

 

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