Enterados de la censura, los organizadores del Festival de Cine
de Londres, a celebrarse a mediados del mes próximo, extendieron
alfombras y será allí donde el filme de Stone tendrá su premiere,
antes de estrenarse en los Estados Unidos, a dos semanas de las
elecciones presidenciales.
Aunque no hay noticias al respecto, es de suponer que las
reacciones en la Casa Blanca hayan sido contrapuestas. Porque si
bien "se agradece" la reprobación del Primer Ministro italiano, no
es menos cierto que el Festival de Londres tiene mucha mayor
proyección comercial que el de Roma y además, ya se sabe que toda
censura ––¡y más con esa magnitud!–– trae aparejada un afán por
conocer.
¿No hubiera sido mejor entonces evitarse el nuevo escándalo (ah,
espaldarazos políticos que a veces matan) y dejar que la película
corriera por el Festival de Roma de la manera más discreta?
Mientras los organizadores del Festival de Roma tratan de dar
explicaciones acerca de lo que no pocos especialistas del país
califican de "intromisión inadmisible" de la política en los
terrenos de la cultura y el arte, W se beneficia de una publicidad
extra y claro está que el debate ––comenzado por furibundos
periodistas de la derecha norteamericana–– aumentará el interés por
verla.
A la espera del filme, el cartel que lo promociona ha motivado el
interés de los coleccionistas. En él se ve una gran W subtitulada
dub-ya, que es la manera en que los ciudadanos más incultos de Texas
pronuncian esa letra. También es el mote despectivo que se utiliza
para referirse a George W. Bush. Y debajo de la W, perlas semánticas
salidas de la boca del presidente, algo a lo que me referí en un
trabajo publicado en estas mismas páginas hace unos meses, de ahí
que en esta ocasión escoja sola una: "Me siento honrado de
estrecharle la mano a un valiente iraquí a quien Sadam Hussein
amputó las manos".
Algunos le cuestionan al filme el toque de humorada que
predominará en él —según adelantaron el director y varios actores— y
se preguntan qué puede haber de cómico en la historia de un hombre
que ha sido el responsable de la muerte de decenas de miles de
mujeres y niños en dos países ocupados.
Otros recuerdan que mediante el humor se pueden decir las cosas
más serias, y por supuesto, mencionan a Chaplin.
Y no faltan los que opinan que en el cartel de marras debieron
aparecer otras frases presidenciales de primera magnitud, como la
que pronunció Bush a su llegada a Brasil: "Vaya, vaya, así que
ustedes también tienen negros".