El gobierno de Estados Unidos demostrará
que lucha verdaderamente contra el terrorismo cuando extradite a
Venezuela al asesino Luis Posada Carriles, afirmó hoy una de sus
víctimas.
Han pasado más de tres décadas y media y no se ha hecho justicia
con quien por órdenes de la Agencia Central de Inteligencia mató a
mi hermano Ramón Antonio Álvarez, indicó en entrevista con Prensa
Latina la venezolana Mireya Hernández.
Cuando fuimos a la morgue a identificar el cadáver de Ramón nos
detuvieron y recibimos las torturas del entonces comisario Basilio,
alias de Posada Carriles en la Dirección de los Servicios de
Inteligencia y Prevención (DISIP), recordó.
A mí, agregó, me dieron cachetadas, un pan con gusanos, estuve
entre excrementos y en el cuarto donde estaba entró un hombre
desnudo varias veces.
Aquel 2 de julio de 1972 y los días posteriores no puedo
borrarlos de mi memoria, y hoy siento impotencia al saber que un
asesino como Posada está libre en Estados Unidos, país que dice una
cosa, pero hace otra, comentó.
Para Rosalba Álvarez, hija de Ramón y quien tenía más de dos años
cuando perdió a su padre, es doloroso escuchar cómo el criminal se
vanagloria de ser protegido por una administración empeñada en
llamarse antiterrorista.
Posada es un luchador como el mismo se define en su macabra
autobiografía, pero un luchador contra la Humanidad, aseveró.
Ojalá, añadió, el gobierno de George W. Bush deje de burlarse del
mundo y cumpla los tratados internacionales de los cuales es
signatario, y extradite a Venezuela al asesino de mi papá.
Posada es acusado, además, por la voladura de un avión comercial
cubano en Barbados el 6 de octubre de 1976, que causó la muerte de
73 personas, y otros hechos nefastos en varios países de América
Latina.
Mireya Hernández y Rosalba Álvarez participaron este jueves en el
seminario Imperialismo, terrorismo y organizaciones internacionales
en la VII Cumbre Social por la Unión Latinoamericana y Caribeña, con
sede en varias ciudades venezolanas hasta pasado mañana.