Jorge Fernández Arderí

Un héroe del silencio

René Castaño
rene.cs@granma.cip.cu

En la segunda mitad de 1958, Jorge Fernández Arderí (Higinio) era uno de los hombres más buscados por los cuerpos represivos de la tiranía por ser el financiero nacional de la sección obrera del Movimiento 26 de Julio.

Nacido en Sagua de Tánamo, provincia de Oriente, el 23 de abril de 1927, Arderí comenzó a prepararse para sacerdote pero pronto se convenció de que no tenía vocación religiosa.

Su primera detención ocurrió el 28 de diciembre de 1957 junto a su amigo y compañero Pepe Díaz (Rolando). Después de tres meses de torturas y de su posterior prisión en el Castillo del Príncipe, se incorporó de nuevo a la lucha a finales de marzo y trabajó intensamente en la organización de la huelga del 9 de abril.

En la mañana del 24 de septiembre de 1958 una probable delación movilizó un gran número de las huestes batistianas, fotografía en mano, en los alrededores de Vía Blanca y la calzada de 10 de Octubre, zona del refugio secreto de Higinio. Pronto varios agentes de la Sección Especial, a las órdenes del coronel Esteban Ventura Novo lo cercaron y condujeron a la Quinta Estación.

Fernández Arderí resistió heroicamente todas las torturas a las que fue sometido, de la misma forma que pocos días antes habían resistido Lidia Doce y Clodomira Acosta, mensajeras de la Sierra Maestra.

Su esposa Fidia ha relatado que lo único que se supo de él, por un asesino batistiano, es que lo habían torturado mucho y ya moribundo pidió que tiraran su cuerpo en la puerta de su casa para que su familia le enterrara. Al parecer su cadáver fue arrojado al mar, tal como ocurrió con los cuerpos de Lidia, Clodomira y otros desaparecidos.

 

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