Isla de la Juventud

Para que no pare la cadena

Ana Esther Zulueta Avilés

Foto: Omara García/AINNUEVA GERONA.— El constante ir y venir de montacargas, camiones cargados de contenedores y la maniobra de buques, patanas y remolcadores en las aguas del río Las Casas, es el panorama más elocuente de lo que ocurre por estos días en el puerto Manuel Porto Dapena del municipio especial de la Isla de la Juventud.

Sin embargo, entre tanto ajetreo, "algo" que no escapa a la vista: una carpa con capacidad para unas 44 personas ocupa espacio en la rada pinera. Aquí pernocta un colectivo de trabajadores del muelle Andrés González Lines, de La Ciudad de La Habana, integrado por los jefes de contingente, de barco, de turno y de brigadas, dos operadores de grúas y 12 estibadores.

Luis Miguel Mauro Calderín, al frente de los portuarios habaneros, explicó que acampar en el área responde a la necesidad de estar cerca de su vital labor.

Este grupo de hombres con una dinámica de trabajo extraordinaria representan a los portuarios de Regla, y aseguran que en la capital quedaron 200 compañeros dispuestos a cumplir esta misión con igual entereza.

Ellos estuvieron entre los operarios que descargaron las embarcaciones Rebeca VII (de Islas Caimán) y Playa del Carmen (de México) que trajeron medicamentos, alimentos y materiales de la construcción.

Acompañada de Natacha Muñiz Gómez, una de las seis mujeres en Cuba al frente de una empresa de servicios portuarios, llegamos junto a Rainel Agrelo Lemus, operador de la grúa flotante El Dorado, quien a pesar de su contrariedad por las fallas eléctricas que presenta ahora su equipo, narra con orgullo su proeza en el rescate de casi toda la flota pesquera del territorio pinero.

El Dorado, con capacidad de izaje para 35 toneladas, es el alma de este puerto, apuntó. Durante el paso del huracán Gustav por el territorio este equipo sufrió severos daños, nos quedamos sin comunicación, destrozó las amarras y encalló en el manglar.

Las fallas en el sistema eléctrico de la colosal grúa, con más de 780 toneladas de peso, impiden el pronto retorno al puerto de Batabanó del buque Saturno, de la Marina de Guerra Revolucionaria. El capitán de fragata Luis Mora Sotomayor, informa que prepara el quinto viaje con contenedores vacíos hacia La Habana. Ya han traído a bordo, en siete viajes, 1 315 toneladas de postes, alimentos, grupos electrógenos, tejas con sus herrajes, materiales constructivos y equipos, entre otros recursos para la revitalización de la economía local.

En el municipio se encuentra una brigada de techadores del puerto azucarero de Guayabal, Las Tunas, integrada por nueve compañeros, una mujer y ocho hombres, cuyo objetivo inicial era ayudar a los portuarios con afectaciones en las cubiertas de sus viviendas, sin embargo, resarcieron los daños en cubiertas del establecimiento de Gases Industriales de La Fe y el Combinado Cárnico.

El puerto inicia sus labores a las 7 y 30 de la mañana y concluye cuando se termine el trabajo, que puede ser a las dos, tres o a las cinco de la mañana del siguiente día. Quien lo visite puede darse cuenta de que están dañados los almacenes en cubiertas y ventanas, una de las paredes tiene peligro de derrumbe, están destruidos el frente de atraque, bitas y la defensa del muelle, pero la disposición de los portuarios es trabajar con agilidad para que no pare la cadena puerto-transporte-economía interna.

 

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