Yo vengo a ofrecer mi corazón

Digna actitud en más de 100 internacionalistas incorporados voluntariamente por estos días a tareas de salud durante sus vacaciones

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Mientras esta edición llega a miles de hogares, el doctor Ángel Enrique Mariño Menéndez pudiera estar tranquilamente en su casa, entregado al asueto, disfrutando merecidas vacaciones, para reincorporarse dentro de unos días a su labor como médico internacionalista en la República Bolivariana de Venezuela. Pero localizarlo en el medio familiar sería una "pérdida inútil de tiempo".

Como el doctor Ángel Enrique Mariño Menéndez, más de 100 internacionalistas tuneros han dicho presente durante sus vacaciones en Cuba.

"Si quieres hablar con él —sugiere Nancy Cruz, funcionaria de colaboración en la esfera de la Salud— llega hasta el hospital Ernesto Guevara. Allí puedes verlo ahora mismo en la sala G-4. Ante la difícil situación que nos ha dejado este huracán, él renunció a sus vacaciones para trabajar en lo que necesite la provincia."

Y, en efecto: ataviado en su blanca bata, Ángel me recibe con esa sencillez inequívocamente familiar que no se aprende a la fuerza en jornadas de laboratorio.

"El panorama es delicado por los estragos de Ike, también ante el riesgo de enfermedades. Por eso varios compañeros nos hemos incorporado voluntariamente a trabajar durante nuestras vacaciones."

De acuerdo con declaraciones del doctor Marcos del Risco, director de Salud en la provincia, la misma actitud de Ángel Enrique ha caracterizado a más de un centenar de médicos, enfermeras, técnicos y otros internacionalistas, que no vacilaron en sumarse a centros de evacuación, hospitales, policlínicos, consultorios, actividades de higienización y otras tareas, para cerrar fila frente al peligro potencial que pudieran representar brotes diarreicos, de leptospirosis, dengue, hepatitis...

—¿Habrás pensado descansar, al menos un par de días, antes de regresar a Venezuela?

"En verdad ni lo he pensado. Me siento bien, no estoy agotado, soy útil aquí y voy a estar ofreciendo mi ayuda hasta que me comuniquen la fecha de salida."

Aunque hubiera preferido tener a "su Ángel" a la distancia de una caricia durante las 24 horas del día, Yanive (esposa de Mariño) siente profundo orgullo de ese hombre a quien la pequeña Yara Yaiset (fruto de ambos) va a admirar mucho más también.

 

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