Entre las tareas que se acometen en Cuba para resarcir los daños
causados por los huracanes Gustav e Ike se halla la rehabilitación
de los techos de miles de viviendas y múltiples instalaciones
estatales.
Bajo el lema "Mi aporte por el techo", la Unión Nacional de
Recuperación de Materias Primas lleva a cabo una campaña nacional
para recolectar papel y cartón, en estrecha colaboración con la
mayor organización de masas de la Isla, los Comités de Defensa de la
Revolución, que agrupan a más de ocho millones de cubanos.
Por eso exhortan a que es necesario no botar cajas, periódicos,
revistas y recortes de papel para contribuir con tan noble causa.
Las instituciones estatales, hoy más que nunca, deben hacer
cumplir los convenios contraídos con cada entidad recuperadora de
materias primas en su localidad y no desperdiciar aquello que pueda
tener después una vida útil.
Los productos acopiados en los diferentes territorios son
trasladados hacia la fábrica de tejas infinitas, en la provincia de
Camagüey, donde elaborarán las cubiertas requeridas para la
reparación de los inmuebles de las familias y los centros de la
economía.
En ese colectivo camagüeyano crean las condiciones técnicas
necesarias para reiniciar la producción una vez resueltas las
dificultades con el suministro de fluido eléctrico y materias
primas.
Como muestra de la solidaridad de los pueblos del mundo con Cuba
siguen arribando envíos de ayuda humanitaria que incluyen alimentos,
medicinas y tejas, principalmente.
Aviones procedentes de la República Bolivariana de Venezuela,
Brasil, Rusia, Honduras, Colombia y España, entre otros países,
confirman que los lazos de amistad y hermandad existentes con esas
naciones salieron más fortalecidos aún.