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Ike las tumbó, pero ahora serán buenas tablas
Enrique Milanés León
CAMAGÜEY. — Desde lo alto, parecen palitos chinos sobre el verde
tapiz de la sabana, pero se trata de las palmas reales abatidas al
paso de Ike.
“Vamos a levantar todo lo que el ciclón tumbó”, asegura Ramón
Martínez.
"No menos de 12 000 fueron derribadas en la provincia —confirmó a
Granma Ernesto Rodríguez Valdivia, funcionario de la esfera
agroalimentaria del Comité Provincial del Partido—; sabemos la
protección que damos al árbol nacional, pero aprovechamos en bien de
la recuperación este recurso que pudiera perderse o tomar otros
caminos en la manigua".
Camagüey saca fortalezas hasta de los efectos del huracán.
Provincia grande y llana como ninguna, es además rica en palmares.
De ahí que muchos de estos árboles cayeran en el campo como otros lo
hicieron en las ciudades. Las tablas de palma que se sierran con
técnicas económicas y celeridad en macizos de Vertientes, Najasa y
Guáimaro, están destinadas a reparar o levantar miles de casas
rurales e instalaciones agropecuarias sacudidas por los vientos del
ciclón.
Usando incluso materiales de desecho, en los talleres Lenin de la
ciudad cabecera fabrican cuchillas para procesar los troncos con
mayor calidad que la conseguida con otras.
Con
una técnica sencilla se logran las tablas.
Ahora, unas 15 brigadas ejecutan los trabajos de serrado en el
monte, y la cifra debe aumentar. La Agricultura, MINAZ y la ANAP
respaldan la iniciativa, supervisada desde las zonas de defensa de
los bateyes hasta el más alto nivel provincial.
LAS PALMAS MAMBISAS DE VERTIENTES
"Por el palmar de San José de los Jíbaros pasaron los mambises.
Ahí hay palmas de esa época, todavía vivas". La sentencia parece
fuerte, en cambio Juan José Mendoza Fernández, el presidente de la
CCS Pedro Martínez Brito, la defiende: "Una palma puede durar 200
años. Ese macizo se afectó con la sequía del 2004 y ahora, con este
huracán, pero durante mucho tiempo entre aquellos troncos apenas
pasaba la claridad".
Sin renunciar a conseguir este año su primer millón de litros de
leche, la CCS alistó cuatro brigadas que en tres días, en una
operación inédita, trabajó unas 150 palmas para poner esa madera en
manos de las autoridades al frente de la recuperación agraria.
LA TABLA DE PALMA ES BIEN DURA
En la UBPC Armando Diéguez Pupo, del CAI Arrocero Ruta Invasora,
se lamenta en colectivo que 16 de sus trabajadores perdieran sus
viviendas. Esa es la mala noticia; la buena es que trabajan, también
en colectivo, para recuperarlas: buscan los cortes y preparan la
madera para que el perjudicado pueda construir lo suyo.
"Cuando todo esté, yo espero reconstruirla en quince o veinte
días —dice el obrero agrícola Casildo Vega Rodríguez— y que me dure
unos cuantos años, porque la tabla de palma es muy dura".
Con Ramón Martínez Acosta viven en Las Piedras, camino al plan
arrocero, diez familiares que vieron cómo el huracán los dejó sin
casa en una mañana. Ahora el viejo anegador prepara las tablas para
ganar su porfía con la naturaleza. El ciclón me llevó una casa y
gracias a la palma voy a hacer otra", confiesa bañado en sudor junto
a un inmenso tronco desplomado. |