Actualidad de Wifredo Lam

VIRGINIA ALBERDI BENÍTEZ

La percepción internacional de la obra de nuestro Wifredo Lam como una de las voces pictóricas más originales de las vanguardias del siglo XX ha acrecentado sus valores a lo largo de este 2008, de manera muy especial en Estados Unidos donde su obra ha vuelto a ser apreciada primero en el Museo de Arte de Miami (MAM) y luego, este verano, en el prestigioso Museum of Latin American Art (MoLAA), de la ciudad californiana de Long Beach.

Mujer con largos cabellos (1938).

En esta última institución, la muestra, bajo el título Lam in North America, fue calificada por los principales periódicos de la costa este como la más importante del autor cubano en ese país durante los últimos 30 años y, en comparación con otras de la actual temporada, al mismo nivel de interés que la antológica de George O’Keeffe en el Museo de San Diego, y la del célebre escultor del periodo barroco Gian Lorenzo Bernini en el Getty Center, de Los Ángeles. La exposición del maestro cubano reúne 65 pinturas, guaches y dibujos atesorados por ocho instituciones públicas de EE.UU. y dos decenas de coleccionistas privados de esa nación.

El creciente interés del público norteamericano por la obra de Lam se explica, según palabras del principal curador de la exhibición, Curtis Carter, por el tremendo talento de un creador que supo mostrar su universo espiritual producto de una hibridación multicultural mediante las herramientas expresivas con las que sus contemporáneos revolucionaron la pintura europea en la primera mitad del siglo pasado. Para Carter, Lam continúa renovando la visualidad de nuestros días desde la perspectiva de los discursos que definen la diversidad cultural ante las tendencias globalizadoras que tienden a nivelar los lenguajes de nuestra época.

Más allá de La jungla, emblemática pieza inscrita entre las joyas del Museo de Arte Moderno de Nueva York, los espectadores descubren la extraordinaria vitalidad de Lam en obras como Trópico (1947), adquirida el año pasado por el Museo del Condado de Los Ángeles, aunque también se rinden ante una pieza como Mujer con largos cabellos (1938), aparentemente distante de la iconografía por la que actualmente es reconocido el autor, y sin embargo reveladora de un ritmo visual que anticipaba ya los mayores logros del artista.

Con visible entusiasmo, el crítico Christopher Knight escribió en el diario Los Angeles Times que "las pinturas de Lam siempre os deparan sorpresas perpetuas". Basó su juicio en la peculiar manera de entender el mestizaje como una realidad cultural en permanente construcción.

En el catálogo de la exposición varios ensayos recuerdan el papel de Cuba y la herencia africana asimilada por la identidad insular en el salto cualitativo que registró la creación del artista a partir de los años cuarenta, cuando después de su fecunda etapa de formación y confrontación en Europa vivió y trabajó en La Habana.

De ello fue testigo Alejo Carpentier, quien escribió: "Yo recuerdo que Wifredo Lam, en contacto con la naturaleza de Cuba, al volver a contemplar los árboles que había visto en su infancia, al ver las plantas que crecían a su alrededor sintió una especie de choque. Hubo, de repente, un cambio diametral en su pintura y en su manera de ver la superficie por cubrir colores. (¼ ) Me di cuenta que estaba naciendo algo nuevo en la pintura de Lam. Lam estaba realizando, poco a poco, una especie de simbiosis; estaba hallando en los elementos de la flora tropical, de la flora de Cuba, una serie de factores plásticos, que iban a transformarse en las figuras imaginarias de sus lienzos".

Entre nosotros, la obra de Lam es preservada y promovida en instituciones cubanas como el Museo Nacional de Bellas Artes y el Centro Wifredo Lam.

 

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