Fieles a las tradiciones de lucha del pueblo cubano se erigen los
trabajadores metalúrgicos para contribuir con su esfuerzo a la
recuperación de sus centros laborales, afectados por los huracanes
Gustav e Ike.
Durante el paso de ambos fenómenos climatológicos por el
territorio nacional fueron dañadas 85 instalaciones, principalmente
en las provincias de Pinar del Río, Holguín, Las Tunas, Camagüey,
Ciego de Ávila y el municipio especial Isla de la Juventud.
Pérdidas que oscilan sobre los 43 mil metros en cubiertas de
techos, marquetería y la caída de algunas paredes fue el saldo
preliminar de los daños ocasionados a las entidades del Ministerio
de la Industria Sidero-Mecánica (SIME).
Importantes objetivos económicos, como la fábrica de estructuras
metálicas de Las Tunas, constructora de los tanques de combustible
de los grupos electrógenos, vieron interrumpidos su flujo
productivo.
En otros, es necesario acometer prácticamente una reparación
capital, entre estos la empresa Basilio Caraballo, en territorio
pinareño, que demorará varios meses en volver a ensamblar andamios.
Desde el primer momento que pasó el huracán Ike, en todas se
desató un fuerte movimiento obrero para dejar limpias e higienizadas
las áreas, y recoger lo que puede ser reutilizable, explica Adriana
Barceló, viceministra del ramo.
Ahora se impone estudiar particularmente cada caso para buscar
soluciones a las problemáticas surgidas, sobre todo en el
aseguramiento de las tejas que están sobre las naves productivas.
Cada colectivo deberá llevar al plan contra catástrofes las
experiencias de estos dos meteoros, así como los aseguramientos
materiales que garanticen la protección de los bienes materiales,
dada la influencia que ejerce el cambio climático sobre Cuba.
También se apreció la solidaridad entre las distintas unidades,
las cuales aportaron personal, utensilios y medios tecnológicos para
contribuir con la rehabilitación.
Varios contingentes de especialistas y obreros del sector en las
provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo y Ciudad de La Habana
colaborarán en los territorios más afectados en el occidente.
Se espera terminar las reparaciones de todas las dependencias del
SIME antes de finalizar el presente año, como muestra de la voluntad
de acero que caracteriza a estos hombres y mujeres.