La
importancia histórica del Congreso Campesino, celebrado en plena
guerra revolucionaria, adquiere cada año mayor dimensión.
Es que el evento efectuado el 21 de septiembre de 1958 en Soledad
de Mayarí Arriba, sería consecuencia de una política dirigida a
incorporar a las masas rurales al proceso revolucionario, observada
en los duros momentos de la lucha armada y, con posterioridad, en
las complejas tareas de la Revolución.
Aplicando un trato absolutamente respetuoso para con las masas
explotadas, en medio de los combates armados contra las tropas de la
tiranía, el Ejército Rebelde consciente de que —como dijera el Che
en su libro "La guerra de guerrilla"—, el guerrillero "empuña las
armas respondiendo a la protesta airada del pueblo contra sus
opresores", supo interpretar "los deseos de las masas campesinas" y
se preocupó de los problemas económicos y sociales de las zonas
donde operaban sus fuerzas.
Las fuerzas revolucionarias prestaron atención y respaldo a las
organizaciones de masas de los campesinos de las zonas liberadas que
se unían y trabajaban como retaguardia del Ejército Rebelde. Es así
que se celebraron decenas de asambleas masivas en las montañas de
Oriente, como proceso previo a la celebración del Congreso Campesino
del Segundo Frente Oriental Frank País, que fue presidido por el
comandante Raúl Castro.
En una conferencia del compañero Pepe Ramírez, en 1968, dedicada
a explicar la trascendencia de este Congreso Campesino, enfatizó:
"podemos asegurar que aquel evento campesino de Mayarí Arriba tuvo
un extraordinario valor, no sólo para el desarrollo y el triunfo de
la lucha insurreccional, sino además para una vez logrado el triunfo
del Primero de Enero de 1959 avanzar en el movimiento campesino en
alianza con la clase obrera en respaldo de las medidas puestas en
práctica por el poder revolucionario".
La significación histórica del Congreso Campesino en Armas, no
consiste sólo en el hecho de su celebración con delegados campesinos
de aquella extensa región montañosa de Guantánamo, Baracoa, Alto
Songo, Yateras, Sagua de Tánamo, Mayarí, etc., sino por sus acuerdos
de profundo contenido en relación a cuestiones presentes de aquellos
momentos y porque miró perspectivamente para el futuro del país,
estudiando soluciones a problemas nacionales de tanta magnitud como
la Reforma Agraria.
A toda la significación anterior es necesario agregar la
conciencia de los reunidos de la necesidad de un órgano dirigente de
los campesinos en la región del Segundo Frente Oriental. De ahí que,
al afecto, acordaron constituir el Comité Regional Campesino y
eligieron como dirigentes a Teodoro Pereira, Miguel Ángel
Betancourt, José Ramírez, Cándido Betancourt y otros líderes
campesinos, probados en las luchas que en años anteriores habían
librado contra los latifundistas, contra los desalojos y otras
injusticias en el campo.
Reviste mayor interés reseñar que en el Reglamento aprobado en el
Congreso quedó establecido que el Comité Regional Campesino, "tiene
como objetivo inmediato agrupar en su seno y dirigir a las
organizaciones campesinas de este territorio que comprende el
Segundo Frente, con la finalidad de defender en todos los aspectos
los intereses de la población campesina, luchar por la Reforma
Agraria y por las demandas inmediatas del campesinado, a la vez que
luchará por su superación económica, cultural y política".
Estos acuerdos prueban madurez en sus participantes, lo que no
debe sorprender si recordamos que los delegados procedían de lugares
donde la historia de Cuba registra grandes batallas libradas por la
independencia del dominio español en el siglo pasado y formidables
ejemplos de enfrentamientos al latifundismo en los años de República
mediatizada. El Realengo 18, Caujerí, El Vínculo y otros lugares de
largas luchas campesinas por la tierra, formaban parte del
territorio del Segundo Frente Frank País.
De manera que la celebración de aquel evento campesino y sus
acuerdos serían el resultado de toda una tradición patriótica y de
combatividad revolucionaria heredadas de nuestros antepasados, sería
también resultante de las luchas libradas por los campesinos contra
las injusticias en las zonas rurales en la primera mitad de este
siglo en las que habían contado con la solidaridad y el aliento de
la clase obrera y de las fuerzas revolucionarias, con la influencia
de las ideas y la acción de los hombres del Moncada empuñando las
armas por la libertad.
La creación del Buró Agrario del Ejército Rebelde, como sección
encargada de atender problemas de tipo administrativo y
político-social en la cuestión agraria, estableciendo relaciones de
trabajo con las organizaciones campesinas, contribuyó a su
fortalecimiento y en la orientación de las masas en cuanto a los
objetivos de la lucha armada.
El Comité Regional Campesino trabajó de inmediato junto al Buró
Agrario del Segundo Frente Oriental, por buscarle solución a
problemas de los caficultores, la atención técnica a los cafetales,
para hacer funcionar normalmente las escuelas existentes y crear
otras nuevas, por la atención a los problemas de la salud de la
población campesina, defensa de los precaristas en su derecho a la
tierra en tanto no fuese promulgada la Reforma Agraria,
estableciendo solución a este problema.
El movimiento de organización y movilización campesina desplegado
en aquella extensa región montañosa, antes y después del Congreso,
irradiaría su gran influencia en el resto de la provincia incluso en
los llanos de Holguín y Victoria de las Tunas, en Oriente, así como
en Yaguajay y El Escambray, en Las Villas.
Con el triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959, se
desarrolló de inmediato en todo el país, un proceso de
reorganización y constitución de asociaciones y comités campesinos,
contribuyendo a explicar el contenido de la ley de Reforma Agraria y
participando en su aplicación, y en todas las grandes movilizaciones
de masas en respaldo a las medidas puestas en práctica por el
Gobierno Revolucionario.
De este modo, las organizaciones campesinas se unieron el 17 de
mayo de 1961 en la constitución de la Asociación Nacional de
Agricultores Pequeños (ANAP) y han tenido un relevante papel en las
transformaciones revolucionarias en las zonas rurales, lo que
constituye un factor positivo en el proceso edificador de la nueva
sociedad.
Publicado en granma el 21 de septiembre 1972.
* Dirigente agrario de larga trayectoria, quien fuera voz firme y
acción del campesinado cubano.