Pura voluntad sobre el manto rojo de las montañas

Sara Sariol Sosa

SAN RAFAEL, Buey Arriba.— Cuando al amanecer del pasado jueves terminó su turno de trabajo en la Unidad Básica de Producción Cooperativa Delfín Pedro Carrillo, de esta localidad serrana granmense, Héctor Guerra Leyva enfiló con un morral cafetal arriba, sin reparar en las horas de insomnio que acababa de entregarle a su oficio de sereno.

Los estudiantes constituyen una fuerza de apoyo apreciable.

Desde que cesaron las lluvias del Ike sobre las montañas de la provincia, muchos otros de sus homólogos de distintas empresas cafetaleras han asumido igual posición, pues les es difícil conciliar el sueño con tanto grano maduro, con peligro de perderse, en las plantas y sobre la hierba.

En el aporte de Héctor, de cientos de trabajadores de varios sectores y de estudiantes del plan La escuela al campo vinculados a los cosecheros habituales, descansa el compromiso del territorio de no renunciar a su pronóstico anual de entrega del rubro exportable, superior a 580 000 latas, un 25% más que lo entregado en la anterior campaña.

Buey Arriba, empeñado por partida doble

En la zafra precedente, el municipio de Buey Arriba incumplió su programa en unas 11 000 latas, por eso ahora cualquier esfuerzo allí parece pequeño frente al reto de saldar esa deuda.

Según Oscar Enamorado Hernández, director de la empresa cafetalera local, "entre las tareas para recuperar todo el grano posible se incluyen la definición de los sábados como día de cambio de labor para todas las entidades, la creación de dos contingentes de apoyo y la convocatoria de jornadas voluntarias todos los domingos".

Un incentivo material también contribuye a lograr de las fuerzas no habituales niveles de recogida superiores a los tradicionales. Pero más que ese estímulo monetario prima en las lomas boyarribenses y de las otras cinco localidades cafetaleras de Granma, la responsabilidad de minimizar las afectaciones a la economía por causa de las pérdidas del grano.

Geidis Álvarez Rodríguez, una estudiante de noveno grado de la secundaria básica Senén Mariño Vargas, desafía su pequeña estatura para alcanzar los granos y no dañar o partir las ramas, pero aún así todos los días ha completado las cuatro latas establecidas como norma para las hembras, una menos que los varones. Muchos de los estudiantes, al calor de una fraternal emulación, superan la meta en más de una jornada.

Resultados actuales

Osvel Cedeño Milanés, quien atiende la actividad en el sector de la Agricultura en la provincia, asegura que podrá reponerse el café goteado (más de 69 000 latas) por las precipitaciones, vientos, deslizamientos de tierra e inundaciones.

La estrategia en tal sentido presupone la recuperación de una parte del grano en el suelo, y el aporte de algunos volúmenes que los campesinos habían destinado para su autoconsumo.

Los granmenses vinculados a la tarea, aunque insuficientes (7 000 de los 11 000 necesarios), habían completado hasta el jueves 140 000 latas, a un ritmo de recolección de 8 000 diarias.

Hay por delante una tarea muy ardua, no solo por el estimado de café maduro (79 000 latas), sino porque es imprescindible ganarle tiempo a esta agresiva temporada ciclónica que todavía no llega al final.

 

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