CARACAS, 19 de septiembre.— "La expulsión decidida por Venezuela
contra dos directivos de la organización Human Rights Watch (HRW)
tiene como finalidad desarticular los planes golpistas y
conspirativos que se vienen adelantando en contra del Gobierno
bolivariano", subrayó el ministro de Comunicación y la Información,
Andrés Izarra.
Asimismo, el Ministro señaló que no hay que olvidar que Human
Rights Watch (HRW), de la que Vivanco es su director regional, tiene
una vinculación directa con el Departamento de Estado y, además, con
los poderes imperiales que la utilizan como organización fachada
para intervenir en terceros países, en particular Venezuela.
Igualmente, Izarra resaltó que el informe presentado
recientemente por Vivanco sobre los diez años de Gobierno del
presidente Chávez es totalmente sesgado y mal intencionado, informó
la Agencia Bolivariana de Noticias.
"Si revisamos la actuación de esta organización vemos que, dos
meses antes del golpe de abril del 2002, ellos hicieron un llamado,
alegando la falta de independencia de poderes, a que la Organización
de Estados Americanos (OEA) tomara cartas en Venezuela y se invocara
la aplicación de la Carta Interamericana".
Sostuvo que luego que se produjo el golpe de abril, HRW no
condenó este evento violatorio de la Constitución, más bien realizó
un llamado a las autoridades "nuevas" para que adelantaran
"democráticamente" lo que ellos llamaron una etapa de transición.
De igual manera, recordó que en el año 2003 esta organización
desató una campaña feroz contra la Ley de Responsabilidad Social en
Radio y Televisión, siguiendo las órdenes y la línea política del
Departamento de Estado de EE.UU.
"Ya basta, este Gobierno está decidido a defender la dignidad del
pueblo de Venezuela, a proteger los intereses del país y a no
permitir una nueva estrategia de desestabilización, en la cual Human
Rights Watch es una herramienta activa en todos estos esfuerzos por
desestabilizar al país", sostuvo.
Junto a Vivanco fue expulsado el norteamericano Daniel Wilkinson,
a quien se le señala como vinculado con los servicios de
inteligencia de Estados Unidos y autor del documento antivenezolano.