PARÍS, 19
de septiembre.— Estamos aquí por los 50 años de Revolución cubana,
epopeya en la cual debemos abordar la figura de su líder principal,
Fidel Castro y su pueblo, expresó hoy la escritora Katiuska Blanco,
durante la presentación de su libro aquí.
Todo el tiempo de los cedros. Paisaje familiar de Fidel Castro
Ruz fue expuesto en la Casa de la América Latina en París ante
numeroso público.
La autora destacó que junto al pueblo cubano, Fidel marcó la
historia de su país y del resto del continente.
Dicen que hay en México un árbol gigante llamado Tule que varios
hombres con los brazos abiertos no lo pueden abarcar. Él es como un
Tule, con este libro apenas trato de lograr una aproximación, un
acercamiento, señaló.
Explicó que la sensibilidad, honor, solidaridad y sobre todo,
sentido de la justicia, entre otros de los atributos del líder de la
Revolución, la llevaron a buscar en sus raíces, situadas en un
pueblito del oriente cubano llamado Birán.
La idea del libro surgió en 1996, cuando Fidel visitó la tierra
de sus orígenes en compañía del novelista colombiano Gabriel García
Márquez.
Fue allí donde a inicios de siglos se conocieron un emigrante
gallego, convertido en terrateniente, caracterizado por su
generosidad y respeto y una campesina pinareña, dotada de una
inteligencia natural y un espíritu decidido y benefactor.
Ambos, Don Ángel y Lina dieron origen a la familia Castro Ruz,
descendencia que en la figura de Fidel y Raúl promovió un giro en la
historia de la isla caribeña.
Para Blanco, toda su personalidad se gestó allí, sus más fuertes
pilares, sus padres, sus compañeros de escuela, todas las personas
que lo rodearon, la naturaleza, los cañaverales y el entorno
familiar, político y social.
Narró que antes del Asalto al Moncada, Fidel volvió a Birán, era
como una despedida por si no salía ileso, visitó su escuelita y en
ese momento pudo darse cuenta aún más de que las cosas no habían
cambiado.
Es probable que haya venido ocurriendo así desde que nació la
República y continúe invariablemente igual sin que nadie ponga
seriamente sus manos sobre tal estado de cosas, escribe después el
líder de la Revolución.
Todo lo que se hiciera relativo a la técnica y organización de la
enseñanza no valdría de nada si no se altera de manera profunda el
status quo económico de la nación, es decir, de la masa del pueblo,
que es donde está la única raíz de la tragedia, añade.
La obra de Katiuska Blanco fue acogida también favorablemente en
su presentación durante la fiesta del periódico comunista galo L
Humanité, junto al escritor y periodista hispano-francés Ignacio
Ramonet.
En la presentación de hoy en la casa de América Latina,
estuvieron presentes los embajadores en Francia de Cuba, Rogelio
Sánchez Levis, y de Venezuela, Jesús Arnaldo Pérez, y Eugenio
Suárez, director de la revista Cuba Socialista.
También Laura Hernández González, sobrina de Fernando González,
uno de los cinco luchadores antiterroristas presos en cárceles
estadounidenses, la funcionaria del Comité Central del Partido
Comunista Belkis Lai y otros miembros del cuerpo diplomático aquí.
(PL)