En el contexto del XXI Festival Internacional de Ballet de La
Habana, la compañía cubana reestrenará la versión de La bella
durmiente del bosque, el día 29 de octubre, en la sala García Lorca
del Gran Teatro de La Habana.
Con coreografía de Alicia Alonso, sobre la original de Marius
Petipa, música de Piotr Ilich Tchaicovsky, diseños escenográficos de
Ricardo Reymena, y vestuario del diseñador francés Philippe Binot,
la puesta es el regreso de esa coreografía a los escenarios cubanos
después de veintidós años sin presentarse.
Uno de los principales atractivos del espectáculo, informaron a
la AIN fuentes de la agrupación danzaría, serán los diseños de los
múltiples decorados que compondrán el espectáculo.
Ricardo Reymena, diseñador del Ballet Nacional de Cuba,
explicó que su concepción de los decorados para este ballet ha sido
diferente por las características particulares de su argumento, pues
tuvo en cuenta hasta el estilo de la música compuesta por
Tchaicovsky.
Manifestó que, aunque muchos piensen que al crear los escenarios
para un cuento de hadas siempre se mantienen las mismas pautas
creativas, en este trabajo se hicieron planteamientos completamente
distintos a los hechos cuando diseñó El lago de los cisnes.
En los decorados de La bella durmiente del bosque -añadió- he
tratado de asumir ciertos aspectos de la tradición, pero con un
sentido contemporáneo.
Ese creador mezcló diferentes técnicas pictóricas y todos los
decorados tienen una coherencia general en el sentido del color, en
el que se entrelazan tonos de rojo, ocre, naranja y oro.
También trato, dentro de las condiciones materiales nacionales y
de la técnica escénica, que se logre crear la magia teatral que
requiere un ballet complejo en este sentido como La bella durmiente
del bosque, sin perder de vista el aporte de la iluminación para
alcanzar esto.
Basado en uno de los más conocidos cuentos del escritor francés
Charles Perrault, el ballet La bella durmiente del bosque es
considerado por los historiadores como uno de los más altos
exponentes del llamado período clásico de la danza académica.
La versión de Alicia Alonso fue estrenada por el Ballet Nacional
de Cuba el 15 de mayo de 1974 y a finales de ese año, la prima
ballerina assoluta viajó a Francia para montar personalmente su
versión de esta obra en el ballet de la Ópera de París.