Bretón es un bebé o surrealismo a lo cubano

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Del Museo de la Prehistoria, al aire libre en los valles intramontanos pinareños, a la comunidad guantanamera de ranchería, donde perviven los últimos descendientes de los taínos aborígenes, Arturo Sotto trató de revelar los hilos de una isla insólita, marcada por una espiritualidad sui géneris, donde lo extraordinario subyace en los recodos de la cotidianeidad.

Esa intención se halla plasmada en el documental Bretón es un bebé, coproducción cubano-brasileña que se estrenó este jueves en la sala Chaplin, de la Cinemateca de Cuba, y luego se exhibirá en los circuitos comerciales del país.

Inicialmente el filme fue concebido como uno de los once documentales de la serie Los latinoamericanos, de la productora brasileña Televisión de América Latina (TAL), cada uno dedicado a un pueblo diferente de la región. TAL aceptó, entre varias propuestas, el proyecto de Sotto y el ICAIC se implicó en la producción.

Dentro de ese paquete, el documental de Sotto se llama Los cubanos. "Pero entre nosotros —explicó el director— quise que llevara por título la paráfrasis de un dicho muy de aquí. Cuando uno dice ‘Fulano es un niño de teta’, está comparando a ese Fulano con algo que lo sobrepasa. Y así sucede con André Breton, el padre del surrealismo. Hay acontecimientos en la historia y el presente cubano que supera la imaginación más surrealista".

Al dialogar ayer con la prensa, Sotto aclaró cómo nunca pretendió "un ensayo sobre la identidad nacional; sencillamente edité una sucesión de imágenes que quizá sugieran por acumulación muchas cosas al espectador".

Lamentó haberse tenido que ceñir a 52 minutos. "Filmamos unas 70 horas —precisó— y tuvimos que dejar fuera historias maravillosas como las de la ciudad de Remedios, donde se dio aquella pelea cubana contra los demonios de la que escribió Fernando Ortiz e inspiró a Gutiérrez Alea una película, o las de El Cobre, con su santuario y la imaginería popular".

La filmografía de Arturo Sotto es una de las más interesantes entre los realizadores cubanos que se dieron a conocer en los años 90. Tan elocuentes ha sido sus películas de ficción —Pon tu pensamiento en mí (1995), Amor vertical (1997) y La noche de los inocentes (2007)— como una documentalística que tiene entre sus títulos En la Calzada de Jesús del Monte (1990) y El hombre de las mil voces (2004). En el caso de Bretón es un bebé, contó con la fotografía de Ernesto Granado, la producción de Francisco Álvarez y la música de Roberto Julio Carcassés.

 

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