Paraguay

El primer complot

MIRIELA FERNÁNDEZ LOZANO

Los viejos "dueños" de Paraguay se resisten al cambio. Intentan prohibir que uno de los países más pobres de América Latina posea cura. El ex obispo Fernando Lugo, quien asumió la presidencia el pasado 15 de agosto, de inmediato denunció el complot.

Miles de campesinos esperan que el actual Gobierno cumpla la promesa de una reforma agraria.

El general retirado Lino Oviedo abrió las puertas de su residencia al presidente del Senado, Enrique González Quintana; al ministro de Justicia Electoral, Juan Manuel Morales; al fiscal general Rubén Candia, y al ex mandatario Nicanor Duarte. Oviedo ha comenzado a rodar otra parte de su historia, en la que figuran escenas de represión a protestas de la sociedad civil paraguaya y "pactos subterráneos" a favor de intereses particulares, con este nuevo esbozo de plan golpista.

La entrada de González Quintana en este juego fue el detonante para que legisladores partidarios de Lugo exigieran ayer la destitución del titular del Senado.

Desde 1954 la dictadura de Alfredo Stroessner sumió a Paraguay en una especie de cleptocracia. El robo y la malversación embriagaron a todas las élites. Y, ante la evidente refundación del país, estos políticos andan nostálgicos por el pasado, por los años en que hundieron en la pobreza a casi el 50% de habitantes de la nación.

En recientes declaraciones a la agencia EFE, Alfredo Alderete, presidente del Instituto de Desarrollo Rural de la Tierra en el país, denunció que unas 7,8 millones de hectáreas fueron concedidas de forma irregular hasta el 2003.

Tan solo el tema de la tierra evidencia cómo los principales recursos de la nación fueron timoneados hasta que encallaran en manos de senadores, diputados y militares.

La práctica del desfalco trascendió al mandato de Stroessner quien, como ejemplo, además de ofrecer refugio político a su socio nicaragüense Anastasio Somoza, llegó a "obsequiarle" algunas propiedades. Los terrenos de Somoza, en la región occidental, casi tocan los límites con Bolivia.

La celebración de la democracia en febrero de 1989 en que Stroessner fue derrocado resultó una aurora efímera. Al mismo tiempo que crecían la desigualdad social y el rezago económico, continuaban las entregas masivas de parcelas de forma ilícita. En un informe divulgado en estos días por la Comisión Verdad y Justicia, hasta el ex gobernante Andrés Rodríguez (1989-1993) se incluye en la lista de los "beneficiarios".

En el 2006 volvió a escucharse el lema "No más tierras en pocas manos, ni muchas manos sin tierra". Junto a la organización Vía Campesina, el sector emprendió una campaña frente a las políticas del entonces mandatario Nicanor Duarte.

El país asiste hoy a una época de transformaciones. Son estos "nuevos pánicos" los que suscitan la conspiración de la oligarquía.

Sin embargo, el Gobierno no parece tener intenciones de paralizar su marcha. Ya el propio presidente del Instituto de Desarrollo Rural de la Tierra anunció que Lugo, en consonancia con las promesas de su campaña, impulsará "las acciones de nulidad de los títulos rurales ante el Poder Judicial".

Miles de campesinos esperan que el reemplazo del Partido Colorado por la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), también traiga consigo la reforma agraria y la devolución de los derechos por los que han luchado.

 

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