El general retirado Lino Oviedo abrió las puertas de su
residencia al presidente del Senado, Enrique González Quintana; al
ministro de Justicia Electoral, Juan Manuel Morales; al fiscal
general Rubén Candia, y al ex mandatario Nicanor Duarte. Oviedo ha
comenzado a rodar otra parte de su historia, en la que figuran
escenas de represión a protestas de la sociedad civil paraguaya y
"pactos subterráneos" a favor de intereses particulares, con este
nuevo esbozo de plan golpista.
La entrada de González Quintana en este juego fue el detonante
para que legisladores partidarios de Lugo exigieran ayer la
destitución del titular del Senado.
Desde 1954 la dictadura de Alfredo Stroessner sumió a Paraguay en
una especie de cleptocracia. El robo y la malversación embriagaron a
todas las élites. Y, ante la evidente refundación del país, estos
políticos andan nostálgicos por el pasado, por los años en que
hundieron en la pobreza a casi el 50% de habitantes de la nación.
En recientes declaraciones a la agencia EFE, Alfredo Alderete,
presidente del Instituto de Desarrollo Rural de la Tierra en el
país, denunció que unas 7,8 millones de hectáreas fueron concedidas
de forma irregular hasta el 2003.
Tan solo el tema de la tierra evidencia cómo los principales
recursos de la nación fueron timoneados hasta que encallaran en
manos de senadores, diputados y militares.
La práctica del desfalco trascendió al mandato de Stroessner
quien, como ejemplo, además de ofrecer refugio político a su socio
nicaragüense Anastasio Somoza, llegó a "obsequiarle" algunas
propiedades. Los terrenos de Somoza, en la región occidental, casi
tocan los límites con Bolivia.
La celebración de la democracia en febrero de 1989 en que
Stroessner fue derrocado resultó una aurora efímera. Al mismo tiempo
que crecían la desigualdad social y el rezago económico, continuaban
las entregas masivas de parcelas de forma ilícita. En un informe
divulgado en estos días por la Comisión Verdad y Justicia, hasta el
ex gobernante Andrés Rodríguez (1989-1993) se incluye en la lista de
los "beneficiarios".
En el 2006 volvió a escucharse el lema "No más tierras en pocas
manos, ni muchas manos sin tierra". Junto a la organización Vía
Campesina, el sector emprendió una campaña frente a las políticas
del entonces mandatario Nicanor Duarte.
El país asiste hoy a una época de transformaciones. Son estos
"nuevos pánicos" los que suscitan la conspiración de la oligarquía.
Sin embargo, el Gobierno no parece tener intenciones de paralizar
su marcha. Ya el propio presidente del Instituto de Desarrollo Rural
de la Tierra anunció que Lugo, en consonancia con las promesas de su
campaña, impulsará "las acciones de nulidad de los títulos rurales
ante el Poder Judicial".
Miles de campesinos esperan que el reemplazo del Partido Colorado
por la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), también traiga
consigo la reforma agraria y la devolución de los derechos por los
que han luchado.