Hace cuatro años, el huracán Charley —aunque no pasó directamente
por Pinar del Río— cortó la alimentación eléctrica al derribar 30
torres en las redes de alto voltaje que conducen la energía hacia
ese extremo occidental del país. Cuando aquello fueron necesarios
más de 10 días de intensa faena para restablecer servicios básicos.
Ahora los destrozos resultan muy superiores, solamente en el caso
de las torres hay 137 arrasadas, la mayoría de ellas ubicadas entre
los municipios de San Cristóbal y Consolación del Sur, confirma
Ricardo González, dirigente de la Unión Eléctrica (UNE). No
obstante, ni en los momentos más adversos, durante el paso de Gustav
por tierra pinareña, dejaron de trabajar los grupos electrógenos de
emergencia: un total de 597 equipos que permitieron el
funcionamiento de panaderías, policlínicos, hospitales, centros de
elaboración de alimentos, entre otros importantes objetivos
económicos y sociales.
Apenas 48 horas después del paso del meteoro, casi el 40% de la
población pinareña volvió a tener luz en sus casas, mediante
pequeños sistemas eléctricos independientes alimentados por los
grupos electrógenos de diesel y fuel oil. Es decir, no hubo que
esperar a las grandes soluciones en el SEN, pues la generación
distribuida por territorios — establecida por la Revolución
Energética— ofrece la posibilidad de buscar alternativas rápidas y
flexibles, destaca el especialista.
Todavía en estos momentos la situación continúa siendo muy
difícil. La mayor parte de las familias (60% de los habitantes) no
tiene aún electricidad en sus hogares; igual sucede en numerosos
centros productivos y de servicios.
Pero si el suministro dependiera del sistema nacional, la
recuperación sería mucho más lenta, pues la rehabilitación de las
redes de alto voltaje llevará tiempo y cuantiosos recursos. Según
opina Ricardo González, lo más costoso y complejo será restablecer
los circuitos de 220 000 voltios, porque hay muchas torres
destruidas y el trabajo durará meses.
Usando grupos electrógenos de diesel y fuel oil, han sido
establecidos hasta ahora ocho microsistemas en Pinar del Río, entre
ellos los que proporcionan corriente a fuentes de abasto de agua,
así como a los municipios de Sandino, Guane, Mantua, San Juan y San
Luis. La idea es ir entregando electricidad a aquellas zonas donde
sea posible cerrar circuitos luego de ser restablecidas las redes de
distribución, precisa el ingeniero.
Las ventajas de la Revolución Energética, señala, no solo pueden
observarse en el papel de los grupos electrógenos. "Si muchas líneas
eléctricas en el interior de las ciudades no se hubieran
rehabilitado, hoy la cantidad de cables, postes, transformadores¼
en el piso, rotos, partidos, fuera mucho más elevada. También está
siendo de gran ayuda la existencia de nuevos equipos de transporte
para el movimiento de las brigadas".
Evaluaciones preliminares indican que en el occidente de Cuba,
incluida la Isla de la Juventud, Gustav provocó perjuicios a la
infraestructura eléctrica valorados en más de 15 millones de pesos.
Además de las torres de alta tensión destruidas y el derribo de 4
500 postes, se reportan más de 530 transformadores dañados, la
pérdida de unas 5 000 luminarias públicas, 38 700 aisladores y 800
toneladas de conductores que tampoco pueden ser recuperados, indica
el directivo de la UNE.