Cuba elevó a casi 78 años la esperanza de vida al nacer, lo que
sitúa a la nación en uno de los primeros lugares de América, expuso
hoy un experto de la Isla.
Juan Carlos Alfonso Fraga, director del Centro de Estudios de
Población y Desarrollo, ofreció la información, al presentar en esta
ciudad una publicación de la Oficina Nacional de Estadísticas.
En la exposición del documento, el experto expresó que la Isla
logró el indicador debido al alto desarrollo social alcanzado en las
últimas cinco décadas.
El analista recordó que al triunfo de la Revolución los cubanos
sólo aspiraban a alcanzar los 59,4 años de vida al nacer como
promedio, mientras en las empobrecidas zonas rurales la gente vivía
mucho menos, de acuerdo con estimaciones de la época.
La Organización de Naciones Unidas utiliza ese indicador, de
conjunto con los niveles de educación, salud y el producto interno
bruto, para medir el desarrollo humano de los países.
Esos tres índices sociales permitieron a la nación caribeña
ascender 42 escaños en la posición por países del informe sobre
desarrollo humano del organismo internacional, significó el experto.
Los resultados de las investigaciones revelan que en Cuba los
hombres viven como promedio 76 años, por 80,02 las mujeres; en tanto
son las más longevas las habitantes de la oriental provincia de Las
Tunas (81,31).
Alfonso Fraga destacó como una novedad del texto —al que se puede
acceder libremente a través del sitio www.one.cu —la
inclusión del grupo de edad de las personas que han arribado o
sobrepasan la centuria.
Al conceptualizar el término (esperanza de vida) como "el número
promedio de años que le correspondería vivir a una persona bajo las
condiciones de mortalidad del período en que se calcula", señaló que
los datos cambian en correspondencia con aspectos como el desarrollo
científico de las naciones.
Remarcó que, a pesar del injusto bloqueo que por casi 50 años
mantiene Washington a Cuba, el Estado se propone mejorar aún más el
indicador, para lo cuál es indispensable estimular la natalidad y
disminuir la mortalidad, fundamentalmente con la prevención de
enfermedades.