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En Guantánamo
Un verano sin incendios forestales
JORGE LUIS MERENCIO CAUTÍN
El verano constituye un período de reposo laboral o docente para
millones de cubanos. Para no pocos, sin embargo, representa una
etapa de trabajo arduo destinado a asegurar el disfrute de los
vacacionistas o a preservar los recursos del país.
Jorge
imparte las orientaciones a la Brigada de Monte Llano.
Los guardabosques, por ejemplo, lejos de desmovilizarse ante el
término, donde comienza el periodo crítico de ocurrencia de fuegos,
sostienen y hasta redoblan en estos meses la vigilancia y su labor
preventiva y educativa.
La razón estriba en que durante el verano adicionalmente miles de
personas asisten al campismo, al río; transitan por carreteras y
caminos, recurren al bosque y, al hacer fuego, depositar un cigarro
encendido o por cualquier otra negligencia, pueden ocasionar un
incendio en la floresta.
Si hoy mismo usted decide viajar a Yateras, uno de los municipios
con mayor cobertura boscosa en el país, encontrará activado, durante
las 24 horas del día, al Cuerpo de Guardabosques y demás fuerzas
alistadas para la prevención y el combate de los incendios
forestales.
A los yateranos les asisten argumentos para ser celosos con la
protección del bosque. Sus ocho años sin la ocurrencia de un fuego
forestal los convierten en referentes nacionales en una tarea de
tanto impacto económico y ambiental.
Para Jorge Eiver Gallardo, jefe del circuito de guardabosques en
Yateras, el sostén de esos resultados está en la labor mancomunada
con el Gobierno, organismos, empresas y demás colectivos laborales
del territorio, junto a los pioneros y la comunidad, dirigida a la
previsión y la vigilancia.
Ha sido determinante también, reconoce Gallardo, el trabajo
educativo con los montañeses, quienes han aprendido a usar el fuego
de manera racional, limitando casi a cero la quema y la tala
indiscriminada y a combatir sin tregua a los cazadores furtivos de
pericos, jutías, puercos jíbaros y otras especies endémicas en
peligro de extinción, acciones todas conducentes, de una manera u
otra, a la ocurrencia de deflagraciones.
Wílmer Tamayo Hechavarría, especialista en manejo del fuego del
Cuerpo de Guardabosques en la provincia de Guantánamo, asegura que
el largo período de los yateranos sin un incendio forestal es más
meritorio en tanto se conoce el amplio patrimonio boscoso del
municipio, extendido por más de 45 000 hectáreas, y el hecho de
poseer formaciones de árboles altamente vulnerables y peligrosas
para la ocurrencia de candela.
Las
Brigadas Montadas están equipadas con herramientas de mano de
probada eficacia en el control y combate de los incendios
forestales.
Ejemplifica con las coníferas establecidas de forma natural sobre
suelo calizo, y los bosques de pluvisilva submontana de la cuenca
del río Jaguaní, que si bien no tan sensibles al fuego como
aquéllas, exceden su valor natural por ser únicos en las Antillas.
Haber preservado ese rico patrimonio forestal, emplazado en
sitios reconocidos mundialmente como las Reservas de la Biosfera
Cuchillas del Toa, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt y la
Cuenca Hidrográfica del Toa, es el mérito mayor de los 42 hombres y
mujeres que integran el Cuerpo de Guardabosques en Yateras y de sus
fuerzas de apoyo.
EXPERIENCIA ÚNICA EN EL PAÍS
Protagonistas principales en la prevención de esos desastres en
el municipio son los 24 integrantes (incluyendo tres mujeres) de sus
dos Brigadas Profesionales Montadas.
Esos colectivos, según Wílmer y Jorge, tienen la peculiaridad de
ser los únicos del país, junto a otros dos existentes en Guantánamo,
que cumplen su misión en mulos, lo que les proporciona gran
capacidad de desplazamiento en la montaña y alta disposición
combativa.
Están dotados de herramientas manuales de reconocida eficacia en
el control y combate de los fuegos del bosque, como bombas de
espalda, diferentes tipos de rastrillos, azahacha, antorcha de goteo
y palas, entre otras.
La ubicación de una de estas brigadas en Monte Llano (al comienzo
del territorio yaterano) y otra hacia el final, en Riíto, permite
asistir en labores de sofocación de incendios a municipios cercanos
como Sagua de Tánamo y Moa (en la provincia de Holguín) y Baracoa,
San Antonio del Sur, Manuel Tames y Guantánamo.
Gracias a esa asistencia la brigada ha intervenido exitosamente
en la extinción de ocho deflagraciones, todas fuera de su municipio,
aclara Jorge.
Como resultado de los incendios forestales, en el mundo se queman
anualmente 12 millones de hectáreas de bosques, según fuentes de la
Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación (FAO).
Cuba, si bien no está exenta de tan dañinos hechos, desarrolla un
serio programa para prevenirlos o minimizar su ocurrencia y efectos.
En Yateras tiene nuestro país un ejemplo a seguir para evitar estas
catástrofes ecológicas, que tanto perjuicio causan a la flora, la
fauna, al suelo y a la vida en su conjunto, incluyendo la del
hombre. |