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Luego de recopilar pruebas convincentes, un equipo de la ONU
confirmó hoy que al menos 90 civiles, entre ellos 60 niños y 15
mujeres, murieron en el más reciente bombardeo de Estados Unidos en
Afganistán.
En un comunicado, Kai Eide, representante especial del secretario
general de Naciones Unidas, aseguró que se apoyaron en los
testimonios de los residentes locales, quienes identificaron a las
víctimas del ataque aéreo registrado el viernes pasado en el
distrito de Shindand, en la provincia occidental de Herat.
Según Eide, la organización internacional ha repetido con
insistencia que la seguridad de los civiles debe ser la prioridad
durante la planificación y ejecución de las operaciones militares.
Tales episodios provocan la ira de la población local contra los
soldados extranjeros y el gobierno, advirtió.
El balance dado a conocer por el equipo de la ONU coincide con el
de la comisión investigadora gubernamental creada para investigar
los hechos.
La víspera, el gobierno de Kabul destacó en un comunicado que el
Consejo de Ministros resolvió pedir a los titulares de Defensa y
Exteriores que inicien las negociaciones para redefinir los términos
de la presencia internacional en Afganistán.
De acuerdo con el texto, es necesario establecer los límites y
responsabilidades de esas tropas sobre la base de un acuerdo mutuo y
conforme estipulan las leyes nacionales e internacionales.
Además instó a poner fin a los ataques aéreos contra objetivos
civiles, a las persecuciones y a las detenciones ilegales de los
ciudadanos afganos.
Durante esta jornada, la coalición internacional liderada por
Estados Unidos reconoció por primera vez, la muerte de civiles
inocentes durante el ataque aéreo.