La reforestación de ecosistemas de manglares en zonas del litoral
del Parque Nacional Alejandro de Humboldt, forma parte de un plan
rehabilitador desplegado en esa importante área protegida de la
provincia de Guantánamo, la más oriental de Cuba.
El proyecto se aplica con éxito en una decena de hectáreas, desde
las costas de la desembocadura del río Nibujón, en el municipio
guantanamero de Baracoa, hasta la comunidad de Yamanigüey, en Moa,
Holguín.
Como resultado de las acciones, en el último lustro se ha
incrementado en un 0, 02 por ciento la superficie cubierta por
formaciones de manglares, las cuales están representadas
fundamentalmente por cuatro especies: mangle rojo, prieto, la yana y
el patabán.
Rolando Villaverde, especialista de la Unidad de Servicios
Ambientales en Guantánamo, explicó a la AIN que resulta de mucha
importancia reforestar estos ecosistemas, pues son controladores de
la erosión, preservadores del litoral, y sirven de nido para la cría
natural de numerosas especies acuáticas.
Añadió que la madera de la citada formación vegetal puede
emplearse en labores constructivas, la obtención de carbón, y de su
corteza se extraen demandados taninos, utilidades que muchas veces
hacen a esta especie víctima del uso irracional.
El trabajo sostenido de protección y las charlas educativas han
permitido reducir al mínimo su empleo indiscriminado, a lo que han
respondido positivamente tanto los organismos estatales como las
comunidades locales.
Los manglares son bosques bajos siempreverdes, se desarrollan en
los limos litorales salados, en plena zona de influencia de las
mareas. Sus zancudas raíces forman un entramado el cual proporciona
refugio a una rica fauna endémica y migratoria.
Estudios sobre la vegetación cubana indican que estos bosques
cubren más de las dos terceras partes de las costas del archipiélago
y abarcan un área de 510 mil hectáreas.