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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, expresó hoy el interés de
su gobierno por resolver el diferendo con la empresa Cementos
Mexicanos (CEMEX), recientemente expropiada.
El mandatario indicó que recibió una carta del presidente
mexicano, Felipe Calderón, pidiendo una nueva oportunidad para
analizar el tema con CEMEX y de inmediato aceptó e instruyó al
vicepresidente del país, Ramón Carrizales, abrir negociaciones.
Recordó que con otras cementeras extranjeras se lograron acuerdos
y se quedaron como socios, pero no fue posible en el caso de CEMEX
cuyos representantes, dijo, fueron prepotentes y retaron al gobierno
venezolano en las conversaciones.
Con respeto todo se puede, usted sabe señor presidente (Calderón)
que defiendo en primer lugar intereses de mi patria y de mi pueblo
no de empresarios, apuntó Chávez en un acto de inauguración de una
planta petroquímica en el occidental estado Zulia.
No fui electo por empresarios sino por el pueblo y a el me debo
por la constitución y las leyes. No puedo permitir que vengan
empresarios a explotar, contaminarnos, a no pagar impuestos y
llevarse las riquezas del país, apuntó.
Ayer el vicepresidente Carrizales anunció que las conversaciones
con CEMEX se reanudarán el próximo lunes para lograr un acuerdo
sobre el precio a pagar por las instalaciones que pasaron ya a
control del estado.
Las autoridades venezolanas han expresado que la empresa mexicana
pretendía un pago de mil 300 millones de dólares por instalaciones
obsoletas cuyo verdadero precio no llega a 400 millones de dólares.
La nacionalización de las cementeras busca impulsar un plan de
construcción para terminar en unos ocho años con el déficit de
viviendas, estimado por diversas fuentes entre 1,5 y 1,8 millones de
casas.
Pese a ello las cementeras venezolanas exportaban alrededor del
70 por ciento de la producción, una tendencia que las autoridades
estiman afectaba los planes naciones de desarrollo.