LA PAZ, 20 de
agosto.— El Gobierno boliviano condenó el bloqueo de carreteras en
los departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz, organizado por
prefectos opositores en reclamo de la devolución del Impuesto
Directo de Hidrocarburos (IDH).
De acuerdo con el ministro de la Presidencia, Juan Ramón
Quintana, tras 24 horas de un paro en esos territorios, la nueva
medida solo traerá pérdidas para las regiones y sus pobladores.
En declaraciones a un canal privado de televisión, Quintana
aplaudió la decisión de las autoridades de Chuquisaca (centro), que
integran el llamado Consejo Nacional Democrático (CONALDDE), de no
sumarse a la huelga.
Quintana adelantó que, pese a la responsabilidad como Estado de
garantizar vías expeditas, el Ejecutivo no intervendrá en los
bloqueos de caminos para evitar enfrentamientos.
Es clara la provocación de ese tipo de medida impulsada por
prefectos como el cruceño Rubén Costas o el acaudalado empresario
Branko Marinkovic, que solo buscan sembrar más violencia, remarcó.
La autoridad también aseveró que hay indicios del empleo de
francotiradores y de grupos armados, de gente pagada dispuesta a
matar, que preparan emboscadas a las fuerzas públicas si deciden
intervenir.
Opinó que Bolivia está abocada a la aprobación de una nueva
Constitución Política del Estado, que establece un profundo proceso
de cambios en beneficio de las mayorías históricamente marginadas,
lo cual afecta los intereses de pequeños grupos oligárquicos.