Viva
Cuba —el espectáculo— goza de tan buena salud como la película
homónima. Mientras el filme de Juan Carlos Cremata conquista
auditorios en los cuatro puntos cardinales cada vez que representa
en un festival o una semana de cine, la producción danzaria y
musical concebida por Yolena Alonso con el apoyo de su padre,
Pachito Alonso, ya va por tres años echándose en el bolsillo a
públicos de Alemania a China.
Este verano le ha tocado a España, con especial relieve para su
presencia en la Expo Internacional 2008 de Zaragoza. Los aragoneses
se rindieron en el Anfiteatro 43 ante una propuesta calificada entre
los cinco mejores espectáculos del megaevento mundial hasta mediados
de agosto, junto a La odisea de los saltimbanquis, del grupo
Malabar, integrado por artistas europeos de diversas disciplinas
escénicas; el famoso Cirque du Soleil, producción canadiense con
mayoría de artistas asiáticos y ex soviéticos; los Derviches de
Damasco; y la atrevida adaptación teatral de la película buñueliana
El ángel exterminador, por Joan Olé.
Aunque algunos quisieron ver en la ofrenda un calco de la comedia
musical a lo Broadway, para la inmensa mayoría se hizo evidente cómo
entre sones, rumbas, mambos, boleros, congas y sonidos timberos, la
apuesta de los Alonso se sustenta en la tradición cubana del
espectáculo escénico, que tuvo hitos en Tropicana, el Conjunto
Folclórico Nacional y la etapa fundacional de la danza moderna, y la
fuerza y autenticidad de la cultura popular.
La prensa local fue pródiga en elogios hacia los jóvenes
bailarines de la compañía Yoldance, los músicos de la orquesta
Pachito Alonso y los Kini Kini, y la banda sonora de Edesio
Christian Alejandro.
En el balance resaltan la organicidad del espectáculo y el
despliegue de un diseño en el que las luces, la escenografía y el
vestuario reafirman los perfiles identitarios de la Isla antillana.
Antes de Zaragoza, Viva Cuba estuvo por Pamplona. El
periódico Diario de Navarra tituló su reseña: "Todo el ritmo de
Cuba" y recordó el linaje de los Alonso en la cultura musical del
país caribeño, con Pacho —"leyenda del bolero, impulsor del ritmo
pilón"— en los comienzos.
En la publicación digital Voz Alta, quedó registrado un
comentario elocuente: "Lindísima presentación; es verdad que los
cubanos revuelven al mundo con su salsa".