Es la realidad a la vista de todos, como también la existencia de
una voluntad definida por las autoridades de la provincia para
cambiarla con la máxima celeridad posible.
Tal comprensión condujo a este diario, junto a Carmen Rosa
Cordero y Jorge Lemes Durañón, presidentes de los consejos populares
Ángel Alfredo Pérez y Roberto Rivas Fraga, respectivamente, a
adentrarse en los barrios del sur de la ciudad y "penetrar" en los
hombres y mujeres que allí viven, siempre respetando su intimidad y
criterios, dadas las circunstancias de que, durante años, aquellos
lugares tuvieron mala fama, no desterrada totalmente, pero que hoy
comienza a desaparecer con el buen hacer de organismos, entidades y
los propios habitantes.
Fue un fin de semana cuando irrumpimos en esas barriadas y
compartimos con muchos de sus moradores, desde el pionero de primer
grado, el trabajador social, la ama de casa, el militar, la maestra,
hasta el recluso que fue sentenciado a privación de libertad y ya
disfruta la convivencia del hogar.
Hace más de dos meses comenzaron a romperse la rigidez y
estereotipos, con las reuniones diarias en las que participan los
comprometidos con el cambio, y las autoridades del municipio de
Ciego de Ávila.
En uno de los encuentros, uno de los dirigentes políticos de la
provincia invitaba al intercambio en el barrio, "oír lo que dice la
gente, explicarles acerca de la marcha de las obras, recabar su
esfuerzo y no mentirles jamás, sean cuales fueren las
circunstancias", máxima que los moradores agradecen y compulsa a
empinarse por sobre las dificultades.
Carmen Rosa, la presidenta del Consejo, explica que las
expectativas van cumpliéndose. "En unos días el entorno ha cambiado
y las personas no sienten la sensación de constituir un mundo
aparte, un territorio del que pocos se acordaban, al menos, en la
práctica".
Y Jorge Lemes abunda sobre el tema: La gente agradece y cuando se
motiva se hace partícipe de las transformaciones.
"Antes a cualquier hora, el paisaje del barrio lo adornaban las
mesas de dominó y las botellas de bebidas hechas en casa, que el
ingenio popular bautizó con el nombre de chispa e’tren, salta
pa’trás, o tierra mi adorada, líquidos muy dañinos de los cuales
disfrutaban los alcohólicos. Ese era el ejemplo que se les daba a
los niños, y lo que veían quienes traspasaban este condominio. Tal
conducta casi ha desaparecido."
En el fondo de las actitudes inadecuadas, muchas veces subyace
algo que es imposible ignorar: cuando a los moradores de determinado
barrio no se les organiza o no se sienten atraídos, útiles, los
espacios no cubiertos y el tiempo libre los dedican a actividades
estériles, empobrecedoras del espíritu.
Para que esto no suceda, barrio adentro nacen proyectos sociales
comunitarios, como Razones, de Andrés Lago Lazo, quien se sumergió
en el estudio de las personas de estos lares y les demostró las
amplias posibilidades del arte dentro del ambiente doméstico y
realista, en la formación de valores y modelos éticos conductuales.
De otras buenas experiencias en el cambio de imagen hablan los
vecinos del lugar. A manera de anécdota, Odalys Padrón Pedroso, ama
de casa, relata que un día salió por la mañana y al regresar, en la
noche, habían puesto el alumbrado público.
También, varios terrenos deportivos aparecieron en áreas
recuperadas de la maleza y el marabú, donde se reúne la muchedumbre
y descarga la energía detrás de un balón.
Martha García González, presidenta del CDR 11, en La Llama,
argumenta que "igual sucedió con el arreglo de las calles. En unos
días, asegura, quedaron pavimentadas. Podemos andar en tacones sin
hundirnos en las tembladeras de antes".
Lo que se ha hecho en estos barrios es estimulante, comenta Juan
Peña, quien lleva más de 50 años en el sur de la ciudad. Tal vez, el
encierro hogareño no le permita conocer que hasta ahora fueron
asfaltadas más de 50 calles en los tres consejos populares, se
eliminaron 65 pisos de tierra (aún continúan en esa labor), y solo
en el mes de junio los pobladores recibieron 40 000 bloques, 60 000
ladrillos y 2 000 planchas de fibrocemento para los techos . A la
vez que se trabaja en cuatro parques infantiles, igual cantidad de
áreas deportivas se acondicionaron dos panaderías, y en lo que resta
de año el compromiso es rehabilitar más de 300 casas.