Las papas fritas en casa pudieran
ser potencialmente cancerígenas en un grado aún indeterminado, ya
que contienen glicidamida, una sustancia relacionada con la
aparición de tumores malignos.
Según científicos de la Universidad Técnica de Munich,
anteriormente se conocía que ese compuesto se producía en el hígado
al metabolizar la arcilamida, otra sustancia también presente en las
papas fritas.
Pero esta es la primera vez que se identifica su presencia
directa en las papas fritas.
La glicidamida se produce cuando el aceite supera los 120 grados
Celsius, aunque, advierten los investigadores, los efectos más
nocivos comienzan a partir de los 180 grados.
Los profesores alemanes encontraron en su estudio concentraciones
de glicidamida de entre 0,3 y los 1,5 microgramos por kilogramo, en
tanto las de acrilamida fueron desde 300 hasta 600 microgramos por
kilogramo.
No obstante, advirtieron los investigadores, aún a esas
concentraciones, la presencia de la glicidamida es mucho más
peligrosa para el hombre que la de la acrilamida.