.— La vida transcurre hoy con
normalidad en Cachemira tras varios días de manifestaciones,
mientras en Jammu prosiguen las protestas promovidas por líderes
hinduistas e incitadas por políticos conservadores.
Desde hace 50 días ese volátil estado del norte de la India ha
vivido un fuerte conflicto religioso entre las comunidades de
musulmanes e hindúes en torno a la entrega y posterior revocación de
una parcela de tierra al santuario de Amarnath, en el Valle de
Cachemira.
Escuelas, establecimientos comerciales y oficinas abrieron hoy en
Cachemira luego que la islámica Conferencia Hurriyat decretó una
tregua de tres días.
Telediarios mostraron imágenes de calma con normal circulación
vehicular dentro de Srinagar, la capital, y entre los diversos
distritos del Valle de Cachemira.
No obstante, vehículos y establecimientos colocaron banderas
negras como señal de protesta y en apoyo a la demanda de grupos
separatistas.
Está prevista una masiva marcha el viernes para rendir tributo a
las víctimas de la violencia policial de los últimos días. La
gendarmería mató a tiros a más de 20 cachemires, entre ellos a Abdul
Aziz, líder de la Conferencia Hurriyat.
Un paro y manifestaciones en Cachemira comenzaron el pasado día
11 en demanda de que fuera abierta la carretera Srinagar-Muzaffarabad,
para poner fin al bloqueo económico al que fue sometido el valle a
raíz de la controversia por los terrenos de Amarnath.
Mientras, en Jammu, la zona donde reside la mayoría hindú en ese
estado, fue suavizado el toque de queda en algunos distritos, pero
se registraron ayer y hoy manifestaciones provocativas contra las
autoridades para que estas realizaran arrestos.
Los organizadores de las protestas exigen la entrega de 40
hectáreas de tierra a la junta del santuario de Amarnath y la
renuncia del gobernador estatal N.N. Vohra.