Bajo el signo de la reflexión y el debate, y con el acento puesto
en la ejecución de estrategias que respondan a sus principios más
legítimos, artistas de varias provincias de la Isla llegan cada año
a la Casa de la Cultura de Plaza para participar en el Simposio de
Hip Hop, un evento que se fundó en el 2005 y que en esta ocasión
tendrá lugar del 20 al 24 de este mes.
Convocado por el proyecto de creación artística y comunitaria La
Fabri_K, integrado por los miembros de las bandas Obsesión,
Hermanazos y la actriz Lourdes Suárez, con el apoyo de la Asociación
Hermanos Saíz, el Simposio ya ha ganado repercusión tanto nacional
como internacional, gracias a la profundidad de sus discusiones y a
la solidez con que los participantes perfilan acciones de trabajo
orientadas a rescatar las esencias fundacionales de un género cuyas
bases ideológicas han tratado de ser desvirtuadas —no pocas veces
con éxito— por la industria del entretenimiento.
Desde hace mucho, una buena parte de sus exponentes a nivel
internacional entregaron sus "armas" para descansar en las sábanas
de una política enfocada principalmente en la obtención de jugosos
beneficios económicos, algo fácil de distinguir si se presta
atención a los programas musicales que gozan del dudoso placer de la
popularidad entre algunos sectores de la juventud.
No obstante aún quedan en activo bandas que mantienen una
trayectoria que no da la espalda a la vocación social de esta música
nacida con la dureza del entorno de los barrios periféricos de la
metrópoli neoyorquina. Entre ellas se hallan agrupaciones
estadounidenses como The Roots y la legendaria Public Enemy, que
este año festeja el vigésimo aniversario de la publicación de su
célebre disco It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back,
un álbum que revolucionó el mundo del hip hop con bases rítmicas
arrasadoras y letras que denuncian la manipulación mediática de las
grandes cadenas televisivas, la violencia policial contra las
minorías negras, y reivindican la herencia africana sembrada en esas
comunidades.
Desde que este movimiento asomó con fuerza en la Isla a
principios de la década de los noventa, la poética urbana de la
vanguardia del rap en Cuba conserva la visión emancipadora del
género, sostiene los principios primigenios de la Revolución,
propone estrategias centradas en la promoción de los mejores valores
humanos, y toma distancia de ciertas tendencias que —hay que
decirlo— promueven el individualismo y emiten valoraciones negativas
de la condición femenina, influyendo negativamente en la percepción
que de ella se formen las nuevas generaciones, principalmente los
niños, en cuyas voces ya no resulta demasiado extraño descubrir un
rosario de esos adjetivos que tratan de convencernos de que las
mujeres son unas "diablas" cuyo único destino es destruir la vida de
los hombres.
El Cuarto Simposio debe coadyuvar a encontrar nuevos espacios de
diálogo e interacción que permitan al hip hop cubano incidir
positivamente en las comunidades y despojar de sus filas las
tendencias banales que todavía atentan contra el fortalecimiento de
una expresión que ha venido a situarse entre las más espontáneas y
auténticas de la sociedad cubana contemporánea.