Hip hop cubano

Visión emancipadora y fidelidad

MICHEL HERNÁNDEZ
michelher@granma.cip.cu

Bajo el signo de la reflexión y el debate, y con el acento puesto en la ejecución de estrategias que respondan a sus principios más legítimos, artistas de varias provincias de la Isla llegan cada año a la Casa de la Cultura de Plaza para participar en el Simposio de Hip Hop, un evento que se fundó en el 2005 y que en esta ocasión tendrá lugar del 20 al 24 de este mes.

Convocado por el proyecto de creación artística y comunitaria La Fabri_K, integrado por los miembros de las bandas Obsesión, Hermanazos y la actriz Lourdes Suárez, con el apoyo de la Asociación Hermanos Saíz, el Simposio ya ha ganado repercusión tanto nacional como internacional, gracias a la profundidad de sus discusiones y a la solidez con que los participantes perfilan acciones de trabajo orientadas a rescatar las esencias fundacionales de un género cuyas bases ideológicas han tratado de ser desvirtuadas —no pocas veces con éxito— por la industria del entretenimiento.

Desde hace mucho, una buena parte de sus exponentes a nivel internacional entregaron sus "armas" para descansar en las sábanas de una política enfocada principalmente en la obtención de jugosos beneficios económicos, algo fácil de distinguir si se presta atención a los programas musicales que gozan del dudoso placer de la popularidad entre algunos sectores de la juventud.

No obstante aún quedan en activo bandas que mantienen una trayectoria que no da la espalda a la vocación social de esta música nacida con la dureza del entorno de los barrios periféricos de la metrópoli neoyorquina. Entre ellas se hallan agrupaciones estadounidenses como The Roots y la legendaria Public Enemy, que este año festeja el vigésimo aniversario de la publicación de su célebre disco It Takes A Nation Of Millions To Hold Us Back, un álbum que revolucionó el mundo del hip hop con bases rítmicas arrasadoras y letras que denuncian la manipulación mediática de las grandes cadenas televisivas, la violencia policial contra las minorías negras, y reivindican la herencia africana sembrada en esas comunidades.

Desde que este movimiento asomó con fuerza en la Isla a principios de la década de los noventa, la poética urbana de la vanguardia del rap en Cuba conserva la visión emancipadora del género, sostiene los principios primigenios de la Revolución, propone estrategias centradas en la promoción de los mejores valores humanos, y toma distancia de ciertas tendencias que —hay que decirlo— promueven el individualismo y emiten valoraciones negativas de la condición femenina, influyendo negativamente en la percepción que de ella se formen las nuevas generaciones, principalmente los niños, en cuyas voces ya no resulta demasiado extraño descubrir un rosario de esos adjetivos que tratan de convencernos de que las mujeres son unas "diablas" cuyo único destino es destruir la vida de los hombres.

El Cuarto Simposio debe coadyuvar a encontrar nuevos espacios de diálogo e interacción que permitan al hip hop cubano incidir positivamente en las comunidades y despojar de sus filas las tendencias banales que todavía atentan contra el fortalecimiento de una expresión que ha venido a situarse entre las más espontáneas y auténticas de la sociedad cubana contemporánea.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir