El acto de recordación estuvo presidido por los generales de
división Antonio Enrique Lussón, Héroe de la República de Cuba, y
Raúl Rodríguez Lobaina, jefe del Ejército Central. Asistieron además
dirigentes políticos, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, del
MININT, veteranos combatientes y jóvenes del territorio.
El teniente coronel Eleodoro Pérez Marrero evocó los
acontecimientos, se refirió a la fuerza y la razón que conllevaron a
la victoria y elogió de manera especial a los protagonistas, quienes
recibieron diploma de reconocimiento firmado por el Ministro de las
FAR, general de Cuerpo de Ejército Julio Casas Regueiro.
En representación de los participantes en la gesta, el capitán
Ramón Rober Alonso recordó a los caídos, exaltó la valentía
demostrada por las fuerzas cubanas y angolanas en el trascendental
choque, y se refirió al aliento que significó para ellos el apoyo
del pueblo de Cuba y en particular el mensaje de Fidel, quien los
alentaba constantemente. Eso fue decisivo para la victoria, aseguró.
Sentíamos como si estuviera allí con nosotros cuando nos expresaba:
"Que Cangamba se convierta en un segundo Girón, en el cementerio de
los racistas sudafricanos. ¡Patria o muerte, Venceremos! ¡Adelante
cubanos!". El segundo secretario del Comité provincial de la UJC,
Arnaldo Casanova, enalteció a los combatientes de la epopeya,
ponderó el sentimiento internacionalista de la Revolución cubana y
habló con encomio del aporte de los jóvenes a la independencia de
Angola, ese pedazo de tierra africana donde se puso a prueba el
temple y la convicción de nuestra juventud. Su ejemplo, dijo, es un
hermoso símbolo del internacionalismo cubano y fortalece nuestras
más puras ideas. Yuniel Rodríguez, nieto de uno de los mártires de
Cangamba, expresó sentirse orgulloso del ejemplo de su abuelo. Mi
familia me ha educado en ese sacrificio y yo me esfuerzo para actuar
siempre en consecuencia con ese espíritu revolucionario, reveló.