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Alrededor de 45 mil hondureños, guatemaltecos y salvadoreños fueron
deportados este año desde Estados Unidos como consecuencia del
recrudecimiento de las leyes antiinmigrantes en ese país, según
estadísticas conocidas hoy aquí.
En Guatemala, la Dirección General de Migración reportó la
repatriación de 16 mil 280 connacionales, luego de la llegada este fin
de semana de tres vuelos con 326 indocumentados provenientes de Laredo
y Phoenix.
Los expulsados, en su mayoría jóvenes, fueron capturados en redadas
masivas llevadas a cabo por las autoridades estadounidenses en centros
de trabajo, en las calles, e incluso en edificios de vivienda.
Responsables migratorios consideran que de mantenerse esta
tendencia, los deportados podrían superar los 26 mil a fines de año,
unos tres mil más que en 2007, cuando se reportaron 23 mil 62 casos.
Una situación similar enfrenta Honduras, donde organizaciones
defensoras de los derechos humanos sitúan la cifra de retornados en
más de 18 mil.
Según estimados de las autoridades, al cierre de diciembre el
número total de deportados desde territorio norteamericano superará
los 35 mil, aunque otras fuentes consideran que la cifra podría ser
mayor.
Cada día unos 500 hondureños salen ilegalmente del país a través de
Guatemala y México en busca de alcanzar el llamado sueño americano.
Muchos se lanzan a esta aventura por segunda y hasta por tercera
vez, a pesar de los peligros de la trayectoria y de las redadas y
deportaciones.
La política antiinmigrante afecta a todos los países
centroamericanos, incluido El Salvador, que recibió este año alrededor
de 10 mil retornados, pese a la vigencia del Estatus de Protección
Temporal para sus ciudadanos.