LAS
TUNAS.— Atrayente, la décima cubana sigue extendiendo su alcance e
interés entre los pueblos de Nuestra América, para acentuar aún más
puntos de coincidencia enraizados en identidades comunes.
Lo ha vuelto a demostrar el arribo a Las Tunas de una delegación
cultural integrada por 38 habitantes de Sierra Gorda, del estado
mexicano de Querétaro, quienes vienen "buscando precisamente la ruta
de la tradición poética, interesados en aprender acerca del proceso
formador de Cuba para cultivar la décima mediante instituciones como
la Casa Iberoamericana".
Así lo explicó Junípero Cabrera Berrones, director del Museo
Regional de Sierra Gorda, quien considera de extraordinario valor
las experiencias que puede aportar Las Tunas en la formación de
niños repentistas (versadores) como base para darles más vida entre
las nuevas generaciones, allá, al son huasteco y sobre todo al
arribeño, por sustentarse en composiciones que tienen puntos de
contacto con la décima y la espinela.
El programa fue más allá del verso octosílabo, para proyectar un
desbordante intercambio cultural, donde los visitantes apelaron a
todos los soportes técnicos y humanos para asumir el arte de la
improvisación, la singularidad de cada tonada o el contagiante ritmo
de la música campesina, y los anfitriones quedan atrapados entre
clases, conferencias y demostraciones para bailar el huapango
huasteco y arribeño, o frente a excelentes muestras fotográficas,
donde también subyacen la mirada y el latido de los pueblos
originarios.
Intensas pero "muy fructíferas para ambas partes" (en ello hay
total consenso), estas jornadas han develado la voluntad de realizar
otro encuentro en diciembre, para el aniversario 15 de la Casa
Iberoamericana de la Décima aquí; trabajar por el hermanamiento
oficial de ambas regiones, organizar en Sierra Gorda el Primer
Encuentro Iberoamericano de Niños Repentistas e insertar en la
Jornada Cucalambeana del 2009 a una amplia delegación cultural de
esa porción de suelo mexicano, cuyo son se enlaza aún más a la raíz
y a la suerte de nuestra criolla décima.