Los poemas están escritos en la inconfundible tinta verde con que
el vate solía registrar su inspiración sobre el papel en blanco
—García Márquez contó alguna vez cómo 48 horas antes de viajar a
Estocolmo para recibir el Premio Nobel, Neruda trazó en la
contratapa del menú de un restorán parisino las primeras frases de
su discurso con una lapicera de ese color—, y están dedicados a
Alicia Urrutia, joven sobrina de su compañera Matilde, por la que el
poeta sentía un afecto especial.
"Para que navegues por mi poesía. Para mi querida Alicia. Isla
Negra, 1969", se lee en la dedicatoria adornada por el dibujo de
flores silvestres.
"Aquí en Isla Negra está la ola / estrellada que trae tu recuerdo
/ compañera del cielo. Aquí está el árbol del olvido, / de él saqué
un trozo de madera para grabar tu nombre", son algunos de los versos
que el coleccionista adelantó a la prensa.
Prácticamente al mismo tiempo emergió del legado del poeta
argentino Ricardo Tudela (1893–1984) otro manojo de poemas y
escritos en prosa, unos inéditos, otros no, entre los cuales se
halla un texto de 1936 titulado "Llegada a Madrid de la Brigada
Internacional".
Al reseñar este suceso, el diario argentino Clarín recordó la
evolución lírica y política del poeta en esa década: "1935 es una
bisagra en la vida del poeta chileno. Después de apenas ocho meses
como agregado en Buenos Aires, es transferido a Madrid en junio del
34. Las amistades españolas selladas en Argentina lo saludan con una
edición de sus Tres cantos materiales. Ese año publica en
España Residencia en la tierra. En algunos círculos poéticos
Neruda ya es reconocido como una poderosa voz americana. A comienzos
de 1934 se funda en París el Comité de Vigilancia de Intelectuales
Antifascistas y en junio de 1935 se organiza el Congreso de
Intelectuales en Defensa de la Cultura, al que asisten decenas de
escritores, entre ellos Neruda y su amigo, el poeta comunista Raúl
González Tuñón. La influencia del autor de La rosa blindada
será definitoria para que tanto el chileno como Miguel Hernández se
afilien al Partido Comunista".
Todo parece indicar que fue precisamente Tuñón quien entregó a
Tudela la correspondencia española de Neruda, en la que aparece la
versión definitiva del poemario España en el corazón,
publicado luego en 1937 por Ercilla en Chile, y en el que expresa su
más hondo compromiso a favor de la República agredida por el
fascismo.
Esa posición de principios del poeta enojó al gobierno del
conservador Arturo Alessandri, que acudió al sinuoso expediente de
cerrar la representación consular chilena en Madrid, con lo que
Neruda quedó a la deriva en el servicio diplomático. A finales de
1936 marchó a París y desde allí trabajó por la causa republicana.
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Otra noticia nerudiana da cuenta de una anticipación: el V
Congreso de la Lengua Española, que tendrá lugar en 2010 en la
ciudad chilena de Valparaíso, potenciará como figuras tutelares a
Gabriela Mistral y Pablo Neruda.
"Valparaíso / qué disparate / eres, / qué loco, / puerto loco,
qué cabeza / con cerros, / desgreñada, / no acabas / de peinarte, /
nunca tuviste / tiempo de vestirte, / siempre te sorprendió / la
vida, / te despertó la muerte, / en camisa, / en largos calzoncillos
/ con flecos de colores, / desnudo / con un nombre / tatuado en la
barriga, / y con sombrero¼ ", escribió
Neruda en una de sus odas memorables.
El poeta tuvo una casa en Valparaíso. Aunque la más famosa de sus
residencias es la de Isla Negra, al borde de un despeñadero que da
al mar, coronada por mascarones de proa con formas de cuerpo de
mujer, la de Valparaíso se halla también envuelta en la leyenda.
Tenía por nombre La Sebastiana, por el constructor español que
tiempos atrás la levantó en uno de los cerros de la increíble
ciudad. Una amiga suya, Sara Vial, le habló de la casa. Neruda la
adquirió y modificó a la medida de su imaginación. El 18 de
septiembre de 1961 la inauguró en lo alto del cerro Florida con una
fiesta en la que gente entrañable venida de varios puntos de Chile
quedó impresionada por el aire marinero que se respiraba por
doquier. La Sebastiana parecía un barco.
En sus memorias, Sara Vial recuerda así al autor de Canto
general: "Neruda era un ser maravilloso en el sentido de la
curiosidad vital por las cosas, la vida, la alegría de sentirse
rodeado por los amigos y las personas en las que confiaba y quería.
Era un ser, un poeta hecho para la amistad y la conversación, para
el sentido del humor, que era una de las cosas que las apreciaba en
las personas".
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Pero si de actualidad se trata, el impacto nerudiano mayor de
estos tiempos nace de la evocación de su amistad con Salvador
Allende, a propósito de cumplirse este año el centenario del
nacimiento del Presidente mártir.
Diversos medios reprodujeron las palabras con que Neruda, ya
herido de muerte, describió la barbarie que se desató en su país a
raíz del golpe fascista del 11 de septiembre de 1973: "Escribo estas
rápidas líneas para mis memorias a sólo tres días de los hechos
incalificables que llevaron a la muerte de mi gran compañero el
presidente Allende. Su asesinato se mantuvo en silencio; fue
enterrado secretamente; sólo a su viuda le fue permitido acompañar
aquel inmortal cadáver".
El propio poeta sería víctima poco después de semejante trato por
las hordas pinochetistas alentadas por Nixon, Kissinger y la CIA. Un
diplomático mexicano, Gonzalo Martínez Corbalá, destacado a la sazón
en Santiago, acompañó a Matilde Urrutia en el semiclandestino
velatorio de Neruda y en su enterramiento el 24 de septiembre de
1973. En su testimonio dice: "Cuando llegué ese lunes a la Casa de
la Chascona (donde vivía la familia Neruda-Urrutia en la capital
chilena), encontré un cuadro desolador, caminaba uno quebrando con
los pies los vidrios rotos ya de las ventanas a culatazos, las
pinturas rasgadas con bayonetas y los relojes de pie despedazados
también a golpes de culatas diseminados por el piso. Así salimos al
panteón, en un ambiente de campo de concentración, entre dos filas
dobles de carabineros a los lados de la avenida".
Neruda y Allende se conocieron inmersos en las tareas políticas.
En 1945 coincidieron en el Senado, uno electo por el Partido
Comunista; el otro por el Partido Socialista. En las elecciones de
1970, Neruda iba a ser postulado por su formación política para la
Presidencia, pero los comunistas, mostrando madurez, decidieron
integrar la Unidad Popular y apoyar la candidatura de Allende, a la
postre triunfador. Allende admiraba al poeta y este al médico que
defendió su causa a costa de la vida.
La Historia los ha juntado para siempre.
No hay soledad inexpugnable
Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un
poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o
estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de
supuesta sabiduría. (¼ ) Pienso que la
poesía es una acción pasajera o solemne en que entran por parejas
medidas la soledad y la solidaridad, el sentimiento y la acción, la
intimidad de uno mismo, la intimidad del hombre y la secreta
revelación de la naturaleza. Y pienso con no menor fe que todo está
sostenido —el hombre y su sombra, el hombre y su actitud, el hombre
y su poesía— en una comunidad cada vez más extensa, en un ejercicio
que integrará para siempre en nosotros la realidad y los sueños,
porque de tal manera los une y los confunde. (¼
) De todo ello, amigos, surge una enseñanza que el poeta debe
aprender de los demás hombres. No hay soledad inexpugnable. Todos
los caminos llevan al mismo punto: a la comunicación de lo que
somos. Y es preciso atravesar la soledad y la aspereza, la
incomunicación y el silencio para llegar al recinto mágico en que
podemos danzar torpemente o cantar con melancolía; mas en esa danza
o en esa canción están consumados los más antiguos ritos de la
conciencia: de la conciencia de ser hombres y de creer en un destino
común.
(Fragmentos del discurso de Pablo Neruda al recibir el Nobel en
1971)