A tono con los propósitos de fomentar la creación de fincas
forestales integrales, en las montañas de la provincia de Pinar del
Río ganan espacio esas estructuras.
Con más de 90 en pleno funcionamiento, el territorio transita
hacia el incremento de la alternativa, válida en opinión de expertos
para las producciones agropecuarias típicas del lomerío, entre ellas
la silvicultura, con logros manifiestos en el hecho de poseer la
mayor cobertura boscosa del país.
También es considerada como vía de desarrollo permanente del
patrimonio económico y natural de tales ecosistemas.
El objetivo del Ministerio de la Agricultura en lo adelante es
crear a escala de nación no menos de 200 de esas unidades, de
alrededor de 40 hectáreas, concebidas en pos de incluir la casa del
finquero, junto a zonas dedicadas a la siembra de árboles
maderables, frutales, café, viandas y a la cría de animales.
Al término del año anterior el país sumaba mil 200 fincas
constituidas, principalmente en Pinar del Río, Santiago de Cuba,
Villa Clara, Cienfuegos y Guantánamo, donde las familias hallan otra
fuente de garantía de viviendas, empleo estable, estimulación
salarial y seguridad alimentaria.
Ello, genera motivaciones, aumenta el sentido de pertenencia,
contribuye a mejorar la protección de los bosques, a reducir los
incendios forestales, y propicia asimismo el avance de las ciencias
y la técnica en las montañas con el fomento de los bioderivados de
distintas cosechas para obtener abonos orgánicos.
Las Fincas Forestales Integrales son las estructuras de manejo
más pequeñas de los programas silviculturales cubanos, aspecto
propiciador de un vínculo estrecho entre el finquero y su área de
trabajo, con mayores probabilidades para la eficiencia requerida.
Su impacto social, económico y medioambiental se suma al de otras
modalidades productivas existentes en las cordilleras de Cuba, el 18
por ciento de la superficie del país, regiones donde en la última
década la población ha aumentado en unas 50 mil personas, hasta
sumar hoy cerca de 755 mil.