El presidente de Venezuela, Hugo Chávez
Frías, se declaró hoy optimista sobre el futuro de Argentina y
desestimó cualquier preocupación de su parte en ese sentido.
En rueda de prensa antes de abandonar el país tras una visita de
dos días, obvió cualquier comentario sobre recientes problemas
internos aquí por razones de respeto a la soberanía nacional, y
opinó que tales conflictos surgen como parte de la dinámica
revolucionaria.
Al mismo tiempo, dijo que el golpe de estado en Venezuela en 2002
fue un proceso muy distinto a lo que actualmente ocurre en Argentina
o en Bolivia, Ecuador, o Nicaragua y podría acontecer en Paraguay
tras la toma de posesión de Alejandro Lugo, dada su voluntad de
promover cambios.
Reiteró su criterio de que está en marcha una revolución en
Suramérica y afirmó que los presidentes elegidos en procesos
democráticos en la región son el resultado del fracaso del
neoliberalismo.
Recordó que, como consecuencia de esas políticas impuestas por el
Fondo Monetario Internacional (FMI), Argentina quedó fundida en el
2001 y la crisis estalló por el 60 por ciento de pobreza, el 20 por
ciento de indigencia y más del 20 por ciento de desempleo.
Al comentar los actuales acontecimientos en Bolivia, que
recomendaron suspender una visita conjunta de la presidenta Cristina
Fernández y él a la ciudad sureña de Tarija, expresó su esperanza de
que, por encima de esta locura, se imponga la paz.
Tras leer algunas informaciones sobre muertos y heridos en el
país vecino en disturbios provocados por la oposición al mandatario
Evo Morales, dijo confiar en que el referendo revocatorio del
domingo se realice en calma, se imponga la voluntad de la mayoría y
siga Bolivia su marcha por la vía de los cambios en democracia.
Volviendo al tema argentino, recordó que por primera vez en 70
años comenzó a llegar con su gobierno petróleo venezolano a este
país y reiteró la decisión de cooperar en la creación de un nuevo
sistema financiero entre ambos países y de seguir comprando bonos de
valor aquí.