.— La producción de opio y heroína
florece en Afganistán ante la indiferencia de las fuerzas de
ocupación de la OTAN y la pasividad de las autoridades locales,
denuncia hoy el diario The New York Times.
El rotativo culpa al presidente George W. Bush del incremento del
narcotráfico en territorio afgano, por invertir pocos recursos en la
recuperación de ese país, dejar las consecuencias de la invasión a
la OTAN, y centrarse en la guerra de Iraq.
Según un editorial del periódico, la industria del opio dio un
salto impresionante en los años 2006 y 2007, cuando Afganistán pasó
a suministrar el 93 por ciento de la heroína consumida en el mundo,
principalmente al mercado ruso y europeo.
Los ganancias ascienden a cuatro mil millones de dólares por año,
más de la mitad del Producto Interno Bruto de la nación
centroasiática y, según un informe de Naciones Unidas, los señores
de la droga invierten para sacar mayores dividendos.
El documento de la ONU advierte que los productores afganos están
reclutando a químicos extranjeros, principalmente de Turquía,
Paquistán e Irán, para procesar el opio en heroína y ofrecer un
producto terminado a los usuarios.
The New York Times sostiene que esta situación debilita a las
tropas de la OTAN, mina las bases del gobierno de Kabul y envenena a
los consumidores de droga en Europa, donde muchas personas se hacen
de la vista gorda, agrega.
Como posibles medidas de contención, el diario aconseja
estructurar un sistema judicial que permita castigar los crímenes
asociados a los estupefacientes, e implicar a las fuerzas ocupantes
en la contención del fenómeno.
Además, acota, Washington y sus aliados deben apretar al
presidente afgano Hamid Karzai para que asuma su responsabilidad,
máxime cuando crecen los rumores de que protege a los principales
cabecillas del negocio.