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Como es tradicional, el presidente boliviano, Evo Morales, rendirá
mañana un informe de su gestión, en ocasión de la fiesta patria por
el Día de la Independencia, aunque no será en Sucre.
El propio mandatario aseveró la víspera a la prensa que lamenta
la postura de las autoridades de Chuquisaca, al no ofrecer garantías
de seguridad para su estadía en la capital de todos los bolivianos,
en el 183 aniversario de la Patria.
"No estaré en Sucre para no dar motivos para un eventual
enfrentamiento que podría terminar con graves consecuencias",
apuntó, al tiempo que adelantó que este martes el Congreso Nacional
decidirá la región desde donde se dirigirá a toda la nación.
"El pueblo boliviano, el pueblo chuquisaqueño y el pueblo
sucrense juzgarán porque yo tenía todo preparado para viajar,
aclaró.
Morales también aseveró que otras medidas de protestas en el país
por una ley de pensiones o el Impuesto Directo a los Hidrocarburos,
están respaldadas por la oposición para frenar un referendo
revocatorio de mandato popular, previsto el próximo domingo.
En ese sondeo, el pueblo decidirá con su voto que autoridades
deben mantenerse en sus funciones, a lo que temen los prefectos
opositores de la llamada Media Luna (Pando, Beni, Santa Cruz y
Tarija), además de Cochabamba, según el ejecutivo.