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Timor Leste y Cuba
Unidos en la lucha por la vida
JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER,
enviado especial de la AIN
Situado al norte de Australia, y con una extensión territorial de
14 874 kilómetros cuadrados, Timor Leste es uno de los países que
conforman la región del Sudeste Asiático junto a Brunei, Camboya,
Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y
Vietnam.
Frenky
junto a su profesora cubana, la doctora Leticia.
A pesar de sus ricos yacimientos de petróleo y gas, que controla
draconianamente Australia, esa nación es una de las diez más pobres
del mundo, con más del 40% de su población con un ingreso per cápita
inferior a los 0,55 dólares. La agricultura, rudimentaria y de
supervivencia, es la principal fuente de empleo y dentro de esta
sobresale el cultivo de café y arroz.
Su situación en el plano social es de una infraestructura civil
arruinada, herencia de la desatención colonial y del turbulento
periodo de 1975 a 1999 de la ocupación militar de la Indonesia del
general Suharto.
Además, ese Estado insular, el más joven del planeta, tiene un
cuadro sanitario deplorable: Una mortalidad infantil de 60
fallecidos por cada 1 000 nacidos vivos, el 47% de los menores de
cinco años padece desnutrición crónica, moderada y grave, mientras
apenas 50 años es la esperanza de vida de su población, que tiene,
además, elevadas tasas de malaria, dengue, paludismo, tuberculosis y
otras enfermedades infecto-contagiosas.
El
nombre de Fidel en un muro de Dili, queriendo resumir el
agradecimiento por la obra ejemplar de los galenos cubanos.
Precisamente en el duro plano social, en sus aspiraciones por un
mejor futuro, Timor Leste ha encontrado la mano solidaria de Cuba,
que presta "una colaboración (en sanidad y educación)
insustituible", expresa en entrevista para la AIN el doctor Nelson
Martins, ministro de Salud, durante un encuentro en su despacho de
trabajo en Dili, la capital de ese país.
Para el funcionario, Timor necesita un fuerte programa de salud,
pues su población se encuentra afectada por muchas enfermedades y no
dispone de los suficientes médicos y enfermeras, sobre todo en el
sector rural.
"Ahora nos esforzamos por el desarrollo nacional, pero con
enfermedades no se avanza en esa dirección", destaca tras referirse
al impacto "muy positivo de los brigadistas cubanos" en el
mejoramiento del cuadro sanitario de este lejano país, al que sus
habitantes gustan llamar Loro Sa’e (allá por donde nace el Sol),
núcleo de una de sus míticas leyendas.
LA PRIMERA BRIGADA
El 3 de abril del 2004 llegó a la también llamada Isla del
Sándalo la primera brigada médica cubana de 15 colaboradores. Desde
entonces y hasta el presente han brindado allí sus servicios 538
médicos y paramédicos cubanos, quienes desandaron accidentados
senderos, incluso al borde de empinados precipicios, para descubrir
y aliviar dolencias, a la par que entregaron educación para lograr
una mejor salud y estilo de vida.
Eso sí, los cubanos en aquel lugar respetan las costumbres y
aprenden la cultura de un pueblo, que se expresa en dos lenguas
oficiales, el portugués y tetum (dialecto local) hablado por el 60%
de los timorenses y símbolo de la resistencia en la etapa de la
ocupación indonesa.
A cuatro años de iniciada esta labor, los resultados de la
Brigada Médica son palpables:
Se ha salvado la vida a más de 10 700 personas, atendido (en
consulta y en el terreno) a casi dos millones de pacientes,
practicado una cifra superior a los 13 800 partos y realizado
alrededor de 17 000 intervenciones quirúrgicas. Toda una labor sin
precedente en ese lejano territorio, por su profundo impacto humano
y social.
La tasa de mortalidad infantil en las comunidades atendidas por
los brigadistas caribeños se redujo. Los cooperantes ofrecen
cuidados médicos, incluso a los refugiados existentes en el país
(unos 100 000 en 33 campamentos), consecuencia directa de las graves
convulsiones políticas internas ocurridas en Timor en mayo del 2006.
EMBAJADORES DE LAS BATAS BLANCAS
Los timorenses hablan con satisfacción de la consagración de los
galenos cubanos, de su esfuerzo por aprender el tetum, además de que
nunca se retiraron del país, aun ni en los peores momentos del
violento conflicto político-militar de hace dos años ni en las
sucesivas crisis posteriores, afirma el doctor Alberto Rigñak Vaz,
jefe de la Brigada Médica cubana.
Clara da Costa, de 32 años, cinco meses de gestación, 11 hijos y
un aborto en su haber, dijo sentirse muy a gusto con los médicos
caribeños, y revela que nunca antes sus partos fueron hechos por
médico alguno.
Yo quisiera que Cuba enviara más doctores para que puedan abarcar
a más gestantes, a nuestros hijos, dijo da Costa, mientras era
atendida por la obstetra santiaguera Abilia Mejía Estalella, en el
hospital de referencia de Maubisse del distrito centro-sur de
Ainara.
Un sustancial cambio en su aspiración personal experimentó Frenky
Ramiro de Jesús, quien a sus 20 años de edad cursa en la Clínica
Centro de Dili el tercer año de Medicina.
En un español entendible significa: "Yo quiero enviarle un saludo
al pueblo cubano, pero en especial al Comandante Fidel Castro por su
humanismo y voluntad, por permitir que jóvenes como yo podamos
estudiar la carrera de medicina en Cuba y en Timor con nuestros
profesores cubanos".
A estas voces también se suman las de la doctora Odete Viegas,
presidenta de la Sociedad de Médicos Timorenses (SMT), y la de María
de Fátima Ximenes Díaz, presidenta de la organización de Mujeres
Timorenses, quienes tienen una alta valoración por la solidaridad de
Cuba hacia Timor.
Y entonces se explica cómo los brigadistas antillanos lograron
ganarse el corazón de este pueblo inteligente y noble, uno de cuyos
hijos escribió el nombre de FIDEL en un muro de Dili, queriendo
resumir su agradecimiento en una persona por la obra ejemplar de
estos embajadores de batas blancas.
La promesa de Fidel fue cumplida
La actual Brigada Médica doctor Ernesto Guevara de la Serna,
integrada en estos momentos por 235 colaboradores, entre galenos,
enfermeras y otros técnicos y profesionales, cubre todo el
territorio, aun en las más remotas zonas; desde el enclave de
Oecusse, en Indonesia, a la apartada Suai, en el distrito
Sudoccidetal de Covalima.
“Tenemos
una impresión muy grata, muy feliz de lo que se ha conseguido con
este esfuerzo en lo más difícil: la lucha contra las enfermedades y
la ignorancia”, afirma Xanana Gusmao.
Esta idea tiene su antecedente en el encuentro sostenido por el
Comandante en Jefe Fidel Castro con el primer ministro Xanana Gusmao,
quien sobre el particular recuerda:
"Yo tuve un encuentro en Kuala Lumpur, Malasia, el 6 de febrero
del 2003 con el Comandante Fidel Castro y en esa reunión nos
prometió ayudarnos en tres direcciones: Enviar una brigada de
médicos cubanos para darle asistencia sanitaria a nuestra población,
conceder algunas becas a jóvenes, y asistirnos en la lucha contra el
analfabetismo.
"El pueblo de Timor tiene muchos problemas de salud. Somos un
país subdesarrollado, por lo que se puede inferir que la ayuda
prestada por los médicos cubanos ha sido importantísima, pues ha
sido numerosa y ha cumplido todas las expectativas.
"Desde el 2004 hasta ahora han venido varios grupos de médicos y
colaboradores. Tenemos una impresión muy grata, muy feliz de lo que
se ha conseguido con este esfuerzo en lo más difícil: la lucha
contra las enfermedades y la ignorancia.
"También apreciamos mucho la manera en que el Gobierno y el
pueblo cubanos acogieron a nuestros estudiantes de medicina (698), a
los que esperamos dentro de poco, tras concluir sus estudios, para
trabajar aquí.
"Como un complemento de esta colaboración también figuran los
profesores cubanos que forman a 148 jóvenes en la Facultad de
Medicina creada en Timor Leste por Cuba el 5 de diciembre del 2005
con el nuevo sistema de formación.
"Todos estamos muy agradecidos. La promesa que el Comandante
Fidel Castro me hizo fue cumplida en beneficio del pueblo".
La colaboración médica de Cuba con el llamado
Tercer Mundo cumplió ya 45 años (se inició en Argelia). Desde
entonces 124 112 trabajadores del sector brindaron su ayuda
solidaria en diferentes zonas del planeta. En la actualidad 36 578
médicos y otros trabajadores de la salud de Cuba brindan sus
servicios en 73 naciones de América Latina, Asia y África. |