Otros vientos soplan hoy en este consejo popular de más de 3 600
habitantes, dedicados a la ganadería y la agricultura. Lo dicen no
solo las personas, lo afirman el remozado campo de béisbol; las
rejuvenecidas bodegas, habilitadas con neveras; el combinado de
Servicios Técnicos y Personales; el mini restaurante y cafetería; la
remozada escuela; dos consultorios del médico de la familia.
El nuevo parque infantil, viejo reclamo, satisface ahora a
pequeños que comparten habilidades en diferentes juegos.
Cambia así la vida de un poblado que surgió en la primera mitad
del siglo XVIII; zona cañera y agropecuaria,que conoció el rigor de
la explotación casi feudal de los campesinos cubanos antes de 1959.
Son tiempos de mucho trabajo, afirma Héctor Pérez Corrales,
trabajador pecuario de la granja Rafael Quintana Pérez. Hay que
cambiar, pero tiene que ser por nosotros mismos, no podemos esperar
que vengan de afuera a arreglarnos la vida, sentencia este hombre de
campo.
Lo que aquí ocurre es una constante de estos tiempos. Producir en
el campo el alimento que se precisa en las ciudades.
Pero Sabanazo no es el único, hay otros poblados en Cuba que
mejoran con el esfuerzo y el talento creador.